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SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

La Navidad es una festividad religiosa en la que los cristianos conmemoran el nacimiento de Jesucristo. Se celebra el 25 de diciembre de cada año. De hecho, la palabra Navidad, como tal, procede del latín nativĭtas, nativātis que significa ‘nacimiento’.

Este término, sin embargo, se utiliza no solo para referirse al día en que se celebra el nacimiento de Jesús (la Nochebuena), sino que también se extiende para designar el periodo posterior, hasta el Día de Reyes.

Actualmente, la Navidad se celebra en muchos lugares y de formas muy distintas. En general, una de las características actuales de la Navidad es el aumento del consumo, en especial de objetos utilizados como regalos y alimentos.

Desde el punto de vista cristiano, no obstante, se considera que este no es el significado auténtico de la Navidad. El significado de la Navidad, muy por el contrario, responde a manifestación de ciertos valores humanos que durante el año se mantienen más o menos en el olvido.

Valores como la solidaridad, la unión, el amor, la paz y la esperanza son más propios de la época de Navidad, y se encuentran representados en las creencias religiosas del cristianismo.

Origen de la Navidad

La Navidad fue establecida en el día 25 de diciembre como día de solemnidad por la Iglesia católica en el año 350 gracias al papa Julio.

En la Biblia, sin embargo, no es mencionado el día exacto del nacimiento de Jesús. De allí que la celebración de la Navidad en principio no formara parte de las tradiciones cristianas.

La razón de fijar el día 25 de diciembre como fecha de festejo del nacimiento de Jesucristo responde a la necesidad de la Iglesia de sustituir la fiesta de las Saturnales (o Saturnalia), tradicional en la Antigua Roma, que coincidía con el solsticio de invierno y que era celebrada por los llamados paganos, y así facilitar la aceptación del cristianismo.

Símbolos de la Navidad

Árbol de Navidad: El árbol navideño tiene un significado cristiano aunque su uso se ha generalizado en personas de distintas creencias. El árbol de Navidad hace referencia al árbol del Paraíso, al pecado original y a la figura de Jesús como redentor de los pecados, pero también la hoja perenne es un símbolo de la vida eterna.

Los adornos típicos del árbol de Navidad son

La estrella: Símbolo de guía, en referencia a la estrella de Belén;

Las bolas: originariamente manzanas, en referencia a las tentaciones;

Guirnaldas: símbolo de unidad y alegría;

Luces: Originalmente velas, simbolizando la luz de Jesús que ilumina el mundo.

Pesebre: También conocido como belén o nacimiento, es un símbolo importante de la Navidad, ya que representa la llegada de Jesús al mundo.

Dentro del pesebre, las figuras esenciales son la Virgen María, San José y el Niño Jesús, junto a la mula y el buey. Otras figuras del pesebre son los tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar, Baltazar) y los pastores.

El objetivo del nacimiento es recordar a las personas las circunstancias humildes en que nació Jesús en Belén. Lo tradicional es poner un nacimiento en casa con José y María en el centro de la escena presenciando la llegada de Cristo.

Corona navideña

La corona navideña, también llamada corona de adviento, es utilizada para representar el periodo de Adviento de cuatro semanas que precede la llegada de la Navidad. Está hecha con ramas de pino o de abeto. En ella se colocan cuatro velas, una por cada semana.

 

05/12/2019 09:40 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CÓMO EVANGELIZAR EN LAS REDES SOCIALES

CÓMO EVANGELIZAR EN LAS REDES SOCIALES

Las oportunidades de evangelización siempre están más cerca de nosotros de lo que creemos. Tanto en la realidad física, como en la virtual, nuestro entorno social es donde mejor podemos actuar. El gran problema es que esto nos lleva a evidenciar nuestra fe con las personas con las que nos rozamos todos los días. Muchos de nosotros tenemos miedo a que una actitud evangelizadora nos traiga problemas con nuestros familiares y amigos. Entonces preferimos quedarnos en segundo plano y vivir nuestra fe de forma personas y no demasiado aparente.

La cultura de la “tolerancia” nos lleva a sentir que hacemos mal cuando comunicamos a los demás nuestra fe. Parece que evangelizar fuese una actividad molesta que la sociedad no asume como positiva. De hecho, la sociedad intenta reducir la fe al espacio personal e íntimo.

¿QUÉ SE PUEDE HACER ENTONCES?

En las redes sociales virtuales tenemos algunas posibilidades de evangelización que no existen en las reales.

  • Compartir una foto con una frase interesante puede ser la forma más sencilla de abrir “fuego amigo”. Lo normal es que nadie se quiera dar por enterado y nadie llegue a dar el tan buscado, “me gusta”. Ahí aparece la siguiente posibilidad.
  • Comentar la misma foto, incidiendo en una experiencia personal que genere empatía. Esta simple acción permite que otras personas se sientan invitados a decir algo.
  • Si esto no da mucho resultado, el siguiente paso podría ser etiquetar a alguna persona que creamos que puede comentar algo interesante. Es posible que esta persona o personas, sientan vergüenza en evidenciar su fe, pero al menos se ha mostrado a los demás que no nos consideramos aislados en nuestra fe.
  • Si no conseguimos que nadie entre a comentar algo, se puede preguntar personalmente (privado) por las razones que han llevado a estas personas a  que no hayan participado. Un simple comentario como: “hay que ver que no has comentado nada de la foto en que te etiqueté” puede dar lugar a una oportunidad evangelizadora.
  • Si no da resultado la motivación en modo privado, se evidenciará que nuestra red social de amistades rechaza comentar nada que tenga que ver con la fe. Esto no es nada extraño, sobre todo en los países europeos, donde la fe se ve como marca social poco o nada deseable. Se puede hacer un comentario que evidencie esta realidad. A lo mejor en la siguiente foto se puede encontrar más entusiasmo.
  • Este mismo tipo dinámica evangelizadora se puede hacer de forma colaborativa. Cuando es posible que varios amigos entren en el juego evangelizador, es posible tener un mayor impacto. Las personas tienden a imitar las actitudes sociales antes que las personales.
05/12/2019 09:02 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA APOSTÓLICA Admirabile signum DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BELÉN

CARTA APOSTÓLICA
Admirabile signum

DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BELÉN


1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él.

Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas... Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

2. El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium.

El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla. Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.

Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno»[1]. Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa. Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado. Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes[2].

Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio.

El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús. De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría»[3].

3. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.

La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.

De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46).

4. Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).

Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

5. ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor.

«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.

6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón. Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad. El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura. Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.

Con frecuencia a los niños —¡pero también a los adultos!— les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos. Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan..., todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

7. Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf. Jn 2,5).

Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica.

8. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.

El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.

El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas. Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida.

9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura.

Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor.

Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

10. Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia. No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.

Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María. Y a sentir que en esto está la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019.

 

FRANCISCO

03/12/2019 17:36 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TIEMPO LITÚRGICO DE ADVIENTO

 

TIEMPO LITÚRGICO   ADVIENTO

“El Adviento es un tiempo para llenar los vacíos en nuestras vidas” (Papa Francisco) 

El Papa Francisco, en 2018, nos hizo una reflexión sobre el Adviento, en estas fechas en el que intentamos llenar nuestras vidas y la de los demás de cosas, productos, ocio, etc... el Papa nos recuerda que este tiempo de Adviento, es un tiempo para llenar los vacíos de nuestros corazones. ¿Y cómo se llena nuestra vida? La Iglesia nos anima a vivir el Adviento día a día, encontrando a Cristo en la otra persona por medio de la caridad, la compañía, el perdón, en dedicar tu tiempo para otros, pero también encontrando a Dios por medio de la oración, la Santa Misa, la Comunión bien preparada. Vivir el Adviento depende de ti, pero desde encristiano.com te ofrecemos una sugerencia de ideas que os ayudarán a vivir en familia este tiempo de preparación para tener la mente puesta en el verdadero sentido de la Navidad, el nacimiento del niño Dios Jesús.

 

El Adviento

Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.

El tiempo de Adviento tiene una duración de cuatro semanas. Este año 2019, comienza el domingo 1 de diciembre, y se prolonga hasta el 22 de diciembre. Podemos distinguir dos periodos. En el primero de ellos, aparece con mayor relieve el aspecto escatológico y se nos orienta hacia la espera de la venida gloriosa de Cristo. Las lecturas de la misa invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al final de los tiempos, su venida ahora, cada día, y su venida hace dos mil años.

En el segundo periodo se orienta más directamente a la preparación de la Navidad. Su nos invita a vivir con más alegría, porque estamos cerca del cumplimiento de lo que Dios había prometido. Los evangelios de estos días nos preparan ya directamente para el nacimiento de Jesús.

En orden a hacer sensible esta doble preparación de espera, la liturgia suprime durante el Adviento una serie de elementos festivos. De esta forma, en la misa ya no rezamos el Gloria, se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos, las vestiduras son de color morado, el decorado de la Iglesia es más sobrio, etc. Todo esto es una manera de expresar tangiblemente que, mientras dura nuestro peregrinar, nos falta algo para que nuestro gozo sea completo. Y es que quien espera es porque le falta algo. Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por solemnidad de la fiesta de la Navidad.

Tenemos cuatro semanas en las que domingo a domingo nos vamos preparando para la venida del Señor. La primera de las semanas de adviento está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cerca el día de la venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura, central, y su espera es modelo estímulo de nuestra espera.

En cuanto a las lecturas de las misas dominicales, las primeras lecturas son tomadas de Isaías y de los demás profetas que anuncian la Reconciliación de Dios y, la venida del Mesías. En los tres primeros domingos se recogen las grandes esperanzas de Israel y en el cuarto, las promesas más directas del nacimiento de Dios. Los salmos responsoriales cantan la salvación de Dios que viene; son plegarias pidiendo su venida y su gracia. Las segundas lecturas son textos de San Pablo o las demás cartas apostólicas, que exhortan a vivir en espera de la venida del Señor.

El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia. Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:

Primer Domingo: 1 de diciembre

La vigilancia en espera de la venida del Señor. Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento". Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primera vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

Segundo Domingo: 8 de diciembre

La conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista. Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega" y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.

Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.  

Tercer Domingo: 15 de diciembre

El testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo. La liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: "Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?

Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercera semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno de los elementos de las tradicionales posadas. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercera vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

Cuarto Domingo: 22 de diciembre

El anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María. Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a "Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo". Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.

Propósitos para jóvenes

La mejor manera de prepararnos para la Navidad no es con luces, dulces y regalos. Debemos aprovechar el tiempo de Adviento que nos ofrece la Iglesia  para que el Niño Jesús, Dios hecho hombre entre nosotros, nazca de verdad en nuestro corazón. Aquí ofrecemos algunos propósitos que puede hacer cualquiera para tomar en serio su vida cristiana.

Una idea: se pueden imprimir, recortar individualmente, doblar y colocar en una cesta e ir sacando uno por semana.

- Ir a misa dos veces entre semana (además del domingo).

- No maltrates tu alma. ¿Te duchas? Permite también que se duche tu alma, confiésate en esta semana.

- Ofrécete para ayudar en algo que suponga un esfuerzo para ti.

- Reza en familia por la paz del mundo.

- Lee cada día unos versículos del Nuevo Testamento y piensa unos momentos en lo que te quiere decir a ti.

- Proponte para esta semana no comer nada entre las comidas principales del día: desayuno, comida y cena.

- Como estamos esperando al Niño Jesús, repite durante el día esta frase: ¡Ven, Señor Jesús!

- ¿Puedes ofrecerle a la Virgen el rezo de un rosario para que prepare bien tu corazón?

- Atrévete a saludar con amabilidad a una persona que no te caiga demasiado bien.

- ¿Vas a ser capaz de ponerte una ropa que no te guste? A ver si se te puede llamar: valiente.

- Da una limosna de acuerdo al dinero que tengas en el día. Puedes darlo en la iglesia o a un pobre que veas por la calle o a alguien que sepas que lo necesita.

- En esta semana se trata de ahorrar. ¿Ahorrar qué? Pues ahorra hablar mal de alguien (aunque lo que vayas a decir sea verdad) y ahorra decir malas palabras.

- Haz una visita a un Sagrario y reza a Jesús para que los jóvenes entiendan la importancia de vivir en pureza.

- Proponte no ver la TV en esta semana, ni siquiera tu programa favorito aunque sólo dure 15 minutos.

- Búscate un buen libro que te ayude a crecer en el espíritu y lee un rato todos los días. Puedes pedir consejo a alguien que sepa, de cuál puede ser un buen libro.

- Ofrece en esta semana el sacrificio de no visitar internet para nada.

- ¿Has probado alguna vez lo bien que se vive sin teléfono móvil? Haz la prueba durante esta semana.

- Visita a algún anciano o enfermo para llevarle un poco de alegría.

- ¿Tienes facebook? Pon este anuncio: ¡Atención a la gran noticia que se avecina! Preparémonos para el nacimiento del Niño Dios y lo mejor es con una buena confesión.

- ¿Puedes vivir sin facebook durante esta semana? Haz la prueba a ver si vences la tentación.

- ¿Sabes lo que es la caridad? Ayudar a los demás en lo que necesiten. Seguro que tienes mil oportunidades para practicarla, no pierdas ocasión.

- Puedes hacer la prueba de no escuchar música en esta semana.

- Prívate de comer algo que te apetezca durante esta semana.

- Proponte ordenar y limpiar tu casa. Los hombres también pueden hacer esto.

- Ofrécete para lavar los platos esta semana. Si eres chico también puedes hacerlo ya verás que no te va a pasar nada.

- Fuera la pereza. Es mucho mejor levantarse con tiempo suficiente para hacer las cosas, para no ir corriendo y llegar tarde a todas partes. Levántate cinco minutos antes de lo que marca tu despertador y procura durante el día no ser como un cuerpo muerto que se tumba en cualquier parte que ve. Fuera hamaca, fuera cama, fuera mueble donde tumbarse…

- Lleva algo de comer a alguien que tú sepas que tiene necesidad.

- Proponte hacer todas las tareas de clase, aunque no las vayan a revisar, y estudiar al menos, media hora, cada día.

- Haz por las noches un examen de conciencia revisando si has vivido bien el día y mira a ver qué puedes corregir para el día siguiente.


El tiempo litúrgico del Adviento es un tiempo de preparación y conversión, de volver el corazón hacia Dios. Por eso la Iglesia mantiene la larga tradición de hacer propósitos para rechazar con nueva fuerza el pecado y buscar de veras el rostro del Señor durante este tiempo. Algunos de las 2 listas, pueden servir para cualquier tiempo y ocasion.



- Consolar el Corazón de Jesús rezando por todos los pecadores, para que se conviertan.

- Reconocer con humildad mis pecados, haciendo el propósito de corregirme con la gracia de Dios y si es posible, hacer una buena confesión.

- No criticar ni murmurar de nadie. Sólo decir las cosas buenas de los demás.

- No consentir pensamientos malos de nadie y disculpar siempre lo que me parece que otros hacen mal.
 
- No despreciar a nadie. Hablar, ayudar a todos, especialmente a los que me caen mal.

- Pedir a Dios que me perdone con el propósito de perdonar siempre si alguien me ofende o si tengo rencor a alguien.

- Decir siempre la verdad.

- No decir blasfemias, y si oigo alguna, reparar por ella diciendo: “Señor, te amo”.

- Visitar a un enfermo o alguien que esté solo o ayudar a quien lo necesite.

- Ver menos la tele y pensar más en lo que Jesús sufría por amor a mí.

- Dar gracias a Dios siempre, tanto por lo bueno como por lo malo que me pasa, porque todo lo convierte en bien para mí.

- Vivir: "lo mejor para los demás, lo último para mí".

- Comer todo lo que me pongan, si me cuesta y comer menos de lo que me gusta más.

- No discutir ni pelear, sabiendo ceder.

- Obedecer con alegría y sin quejarme, como Jesús.

- Buscar siempre hacer felices a los demás, olvidándome de mí mismo.

- Responder al amor de Jesús que murió por mí, intentando hacer en esta Cuaresma

  una buena confesión y recibir la Comunión en reparación por mis pecados.
- Dar una limosna de mi dinero, mis cosas, mi tiempo, mi sonrisa.
- Leer algunas partes Pasión de Jesús en la Biblia y pensar unos minutos sobre ello.


Corona de Adviento
Durante el adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada “Corona de Adviento”. Esta corona tiene cuatro velas, una por cada domingo de adviento. Hay una pequeña tradición de adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.


Significado
El término adviento viene del latín “adventus”, que significa venida. El adviento es un tiempo de alegria y agradecimiento por el advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Es una fiesta que se añadió tardíamente después de la de Pascua dentro del calendario litúrgico. Estas cuatro semanas que preceden a la Navidad son una oportunidad para prepararse en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.


Calendario de Adviento
El calendario de adviento simboliza la «cuenta atrás» desde el 1 de diciembre hasta el 24 de diciembre, Nochebuena. Suele elaborarse para los niños de la casa y es una forma divertida de saber cuánto falta para la Navidad. Existen calendarios con bombones, caramelos, juguetes y multitud de regalos. Esta costumbre se remonta al siglo XIX, cuando los niños la Alemania protestante encendían una vela por cada día del periodo de Adviento. Es una tradición muy bonita y muchas familias confeccionan sus propios calendarios con diseños muy creativos. 

Cómo hacer una Corona de adviento

Siguiendo estos pasos vas a poder aprender hacer una corona de adviento con material reciclado o bien con elementos que tengas en tu casa para poder realizar tus manualidades de manera divertida pero a su vez darle todo el amor familiar que se merece.

  1. Tienes que preparar una base circular estable que puede ser realizada con papel de periódico recubierto de cinta en lo preferible de tono verde
  2. Debes conseguir una guirnalda de pino que sea mayor que la base circular
  3. Ahora es el momento de unir tanto la base con la guirnalda de pino con un alambre
  4. Donde se van a pegar las velas tienes que fijar unas bases redondas y atar con alambre
  5. Pega las 3 velas de tono morado y 1 vela de tono rosa
  6. Las piñas las puedes pintar con aerosol dorado o bien dejarlas de color natural pegando de manera simétrica e intercalando con los velones
  7. Para darle mayor originalidad puedes también agregar hojas y esferas pintadas de dorado o el color que tu quieras con aerosol es mucho mas fácil y rapido
  8. Finalizando tomas una cinta de la gama de color que tu estas decorando y la agregas de manera de zig zag en la esfera.


25/11/2019 01:14 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Confirmación

EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

1285 Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que la recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal (cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 1). En efecto, a los bautizados "el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG 11; cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 2):

I. La Confirmación en la Economía de la salvación

1286 En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado (cf. Is 11,2) para realizar su misión salvífica (cf Lc 4,16-22; Is 61,1). El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en su Bautismo por Juan fue el signo de que Él era el que debía venir, el Mesías, el Hijo de Dios (Mt 3,13-17; Jn 1,33- 34). Habiendo sido concedido por obra del Espíritu Santo, toda su vida y toda su misión se realizan en una comunión total con el Espíritu Santo que el Padre le da "sin medida" (Jn 3,34).

1287 Ahora bien, esta plenitud del Espíritu no debía permanecer únicamente en el Mesías, sino que debía ser comunicada a todo el pueblo mesiánico (cf Ez 36,25-27; Jl 3,1-2). En repetidas ocasiones Cristo prometió esta efusión del Espíritu (cf Lc 12,12; Jn 3,5-8; 7,37-39; 16,7-15; Hch 1,8), promesa que realizó primero el día de Pascua (Jn 20,22) y luego, de manera más manifiesta el día de Pentecostés (cf Hch 2,1-4). Llenos del Espíritu Santo, los Apóstoles comienzan a proclamar "las maravillas de Dios" (Hch 2,11) y Pedro declara que esta efusión del Espíritu es el signo de los tiempos mesiánicos (cf Hch 2, 17-18). Los que creyeron en la predicación apostólica y se hicieron bautizar, recibieron a su vez el don del Espíritu Santo (cf Hch 2,38).

1288 "Desde [...] aquel tiempo, los Apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los neófitos, mediante la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo, destinado a completar la gracia del Bautismo (cf Hch 8,15-17; 19,5-6). Esto explica por qué en la carta a los Hebreos se recuerda, entre los primeros elementos de la formación cristiana, la doctrina del Bautismo y de la la imposición de las manos (cf Hb 6,2). Es esta imposición de las manos la que ha sido con toda razón considerada por la tradición católica como el primitivo origen del sacramento de la Confirmación, el cual perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia, la gracia de Pentecostés" (Pablo VI, Const. apost. Divinae consortium naturae).

1289 Muy pronto, para mejor significar el don del Espíritu Santo, se añadió a la imposición de las manos una unción con óleo perfumado (crisma). Esta unción ilustra el nombre de "cristiano" que significa "ungido" y que tiene su origen en el nombre de Cristo, al que "Dios ungió con el Espíritu Santo" (Hch 10,38). Y este rito de la unción existe hasta nuestros días tanto en Oriente como en Occidente. Por eso, en Oriente se llama a este sacramento crismación, unción con el crisma, o myron, que significa "crisma". En Occidente el nombre de Confirmación sugiere que este sacramento al mismo tiempo confirma el Bautismo y robustece la gracia bautismal.

Dos tradiciones: Oriente y Occidente

1290 En los primeros siglos la Confirmación constituye generalmente una única celebración con el Bautismo, y forma con éste, según la expresión de san Cipriano (cf Epistula 73, 21), un "sacramento doble". Entre otras razones, la multiplicación de los bautismos de niños, durante todo el tiempo del año, y la multiplicación de las parroquias (rurales), que agrandaron las diócesis, ya no permite la presencia del obispo en todas las celebraciones bautismales. En Occidente, por el deseo de reservar al obispo el acto de conferir la plenitud al Bautismo, se establece la separación temporal de ambos sacramentos. El Oriente ha conservado unidos los dos sacramentos, de modo que la Confirmación es dada por el presbítero que bautiza. Este, sin embargo, sólo puede hacerlo con el "myron" consagrado por un obispo (cf CCEO, can. 695,1; 696,1).

1291 Una costumbre de la Iglesia de Roma facilitó el desarrollo de la práctica occidental; había una doble unción con el santo crisma después del Bautismo: realizada ya una por el presbítero al neófito al salir del baño bautismal, es completada por una segunda unción hecha por el obispo en la frente de cada uno de los recién bautizados (cf San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 21). La primera unción con el santo crisma, la que daba el sacerdote, quedó unida al rito bautismal; significa la participación del bautizado en las funciones profética, sacerdotal y real de Cristo. Si el Bautismo es conferido a un adulto, sólo hay una unción postbautismal: la de la Confirmación.

1292 La práctica de las Iglesias de Oriente destaca más la unidad de la iniciación cristiana. La de la Iglesia latina expresa más netamente la comunión del nuevo cristiano con su obispo, garante y servidor de la unidad de su Iglesia, de su catolicidad y su apostolicidad, y por ello, el vínculo con los orígenes apostólicos de la Iglesia de Cristo.

II. Los signos y el rito de la Confirmación

1293 En el rito de este sacramento conviene considerar el signo de la unción y lo que la unción designa e imprime: el sello espiritual.

La unción, en el simbolismo bíblico y antiguo, posee numerosas significaciones: el aceite es signo de abundancia (cf Dt 11,14, etc.) y de alegría (cf Sal 23,5; 104,15); purifica (unción antes y después del baño) y da agilidad (la unción de los atletas y de los luchadores); es signo de curación, pues suaviza las contusiones y las heridas (cf Is 1,6; Lc 10,34) y el ungido irradia belleza, santidad y fuerza.

1294 Todas estas significaciones de la unción con aceite se encuentran en la vida sacramental. La unción antes del Bautismo con el óleo de los catecúmenos significa purificación y fortaleza; la unción de los enfermos expresa curación y consuelo. La unción del santo crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación, es el signo de una consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cf 2 Co 2,15).

1295 Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", el sello del Espíritu Santo. El sello es el símbolo de la persona (cf Gn 38,18; Ct 8,9), signo de su autoridad (cf Gn 41,42), de su propiedad sobre un objeto (cf. Dt 32,34) —por eso se marcaba a los soldados con el sello de su jefe y a los esclavos con el de su señor—; autentifica un acto jurídico (cf 1 R 21,8) o un documento (cf Jr 32,10) y lo hace, si es preciso, secreto (cf Is 29,11).

1296 Cristo mismo se declara marcado con el sello de su Padre (cf Jn 6,27). El cristiano también está marcado con un sello: "Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungió, y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones" (2 Co 1,22; cf Ef 1,13; 4,30). Este sello del Espíritu Santo, marca la pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre, pero indica también la promesa de la protección divina en la gran prueba escatológica (cf Ap 7,2-3; 9,4; Ez 9,4-6).

La celebración de la Confirmación

1297 Un momento importante que precede a la celebración de la Confirmación, pero que, en cierta manera forma parte de ella, es la consagración del santo crisma. Es el obispo quien, el Jueves Santo, en el transcurso de la misa crismal, consagra el santo crisma para toda su diócesis. En las Iglesias de Oriente, esta consagración está reservada al Patriarca:

La liturgia de Antioquía expresa así la epíclesis de la consagración del santo crisma (myron): « [Padre (...) envía tu Espíritu Santo] sobre nosotros y sobre este aceite que está delante de nosotros y conságralo, de modo que sea para todos los que sean ungidos y marcados con él, myron santo, myron sacerdotal, myron real, unción de alegría, vestidura de la luz, manto de salvación, don espiritual, santificación de las almas y de los cuerpos, dicha imperecedera, sello indeleble, escudo de la fe y casco terrible contra todas las obras del Adversario» (Pontificale iuxta ritum Ecclesiae Syrorum Occidentalium id est Antiochiae, Pars I, Versión latina).

1298 Cuando la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, como es el caso en el rito romano, la liturgia del sacramento comienza con la renovación de las promesas del Bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. Así aparece claramente que la Confirmación constituye una prolongación del Bautismo (cf SC 71). Cuando es bautizado un adulto, recibe inmediatamente la Confirmación y participa en la Eucaristía (cf CIC can.866).

1299 En el rito romano, el obispo extiende las manos sobre todos los confirmandos, gesto que, desde el tiempo de los Apóstoles, es el signo del don del Espíritu. Y el obispo invoca así la efusión del Espíritu:

«Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste, por el agua y el Espíritu Santo, a estos siervos tuyos y los libraste del pecado: escucha nuestra oración y envía sobre ellos el Espíritu Santo Paráclito; llénalos de espíritu de sabiduría y de inteligencia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y cólmalos del espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor» (Ritual de la Confirmación, 25).

1300 Sigue el rito esencial del sacramento. En el rito latino, "el sacramento de la Confirmación es conferido por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo" (Pablo VI, Const. ap. Divinae consortium naturae). En las Iglesias orientales de rito bizantino, la unción del myron se hace después de una oración de epíclesis, sobre las partes más significativas del cuerpo: la frente, los ojos, la nariz, los oídos, los labios, el pecho, la espalda, las manos y los pies, y cada unción va acompañada de la fórmula: Sfragis doreas Pnéumatos Agíou ("Sello del don que es el Espíritu Santo") (Rituale per le Chiese orientali di rito bizantino in lingua greca, Pars I).

1301 El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta la comunión eclesial con el obispo y con todos los fieles (cf San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 21).

III. Los efectos de la Confirmación

1302 De la celebración se deduce que el efecto del sacramento de la Confirmación es la efusión especial del Espíritu Santo, como fue concedida en otro tiempo a los Apóstoles el día de Pentecostés.

1303 Por este hecho, la Confirmación confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:

— nos introduce más profundamente en la filiación divina que nos hace decir "Abbá, Padre" (Rm 8,15).;

— nos une más firmemente a Cristo;

— aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo;

— hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia (cf LG 11);

— nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz (cf DS 1319; LG 11,12):

«Recuerda, pues, que has recibido el signo espiritual, el Espíritu de sabiduría e inteligencia, el Espíritu de consejo y de fortaleza, el Espíritu de conocimiento y de piedad, el Espíritu de temor santo, y guarda lo que has recibido. Dios Padre te ha marcado con su signo, Cristo Señor te ha confirmado y ha puesto en tu corazón la prenda del Espíritu» (San Ambrosio, De mysteriis 7,42).

1304 La Confirmación, como el Bautismo del que es la plenitud, sólo se da una vez. La Confirmación, en efecto, imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el "carácter" (cf DS 1609), que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo (cf Lc 24,48-49).

1305 El "carácter" perfecciona el sacerdocio común de los fieles, recibido en el Bautismo, y "el confirmado recibe el poder de confesar la fe de Cristo públicamente, y como en virtud de un cargo (quasi ex officio)" (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae 3, q.72, a. 5, ad 2).

IV. Quién puede recibir este sacramento

1306 Todo bautizado, aún no confirmado, puede y debe recibir el sacramento de la Confirmación (cf CIC can. 889, 1). Puesto que Bautismo, Confirmación y Eucaristía forman una unidad, de ahí se sigue que "los fieles tienen la obligación de recibir este sacramento en tiempo oportuno" (CIC, can. 890), porque sin la Confirmación y la Eucaristía, el sacramento del Bautismo es ciertamente válido y eficaz, pero la iniciación cristiana queda incompleta.

1307 La costumbre latina, desde hace siglos, indica "la edad del uso de razón", como punto de referencia para recibir la Confirmación. Sin embargo, en peligro de muerte, se debe confirmar a los niños incluso si no han alcanzado todavía la edad del uso de razón (cf CIC can. 891; 893,3).

1308 Si a veces se habla de la Confirmación como del "sacramento de la madurez cristiana", es preciso, sin embargo, no confundir la edad adulta de la fe con la edad adulta del crecimiento natural, ni olvidar que la gracia bautismal es una gracia de elección gratuita e inmerecida que no necesita una "ratificación" para hacerse efectiva. Santo Tomás lo recuerda:

«La edad del cuerpo no prejuzga la del alma. Así, incluso en la infancia, el hombre puede recibir la perfección de la edad espiritual de que habla la Sabiduría (4,8): "La vejez honorable no es la que dan los muchos días, no se mide por el número de los años". Así numerosos niños, gracias a la fuerza del Espíritu Santo que habían recibido, lucharon valientemente y hasta la sangre por Cristo» (Summa theologiae 3, q. 72, a. 8, ad 2).

1309 La preparación para la Confirmación debe tener como meta conducir al cristiano a una unión más íntima con Cristo, a una familiaridad más viva con el Espíritu Santo, su acción, sus dones y sus llamadas, a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana. Por ello, la catequesis de la Confirmación se esforzará por suscitar el sentido de la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia universal como a la comunidad parroquial. Esta última tiene una responsabilidad particular en la preparación de los confirmandos (cf Ritual de la Confirmación, Praenotandos 3).

1310 Para recibir la Confirmación es preciso hallarse en estado de gracia. Conviene recurrir al sacramento de la Penitencia para ser purificado en atención al don del Espíritu Santo. Hay que prepararse con una oración más intensa para recibir con docilidad y disponibilidad la fuerza y las gracias del Espíritu Santo (cf Hch 1,14).

1311 Para la Confirmación, como para el Bautismo, conviene que los candidatos busquen la ayuda espiritual de un padrino o de una madrina. Conviene que sea el mismo que para el Bautismo a fin de subrayar la unidad entre los dos sacramentos (cf Ritual de la Confirmación, Praenotandos 5; Ibíd.,6; CIC can. 893, 1.2).

V. El ministro de la Confirmación

1312 El ministro originario de la Confirmación es el obispo (LG 26).

En Oriente es ordinariamente el presbítero que bautiza quien da también inmediatamente la Confirmación en una sola celebración. Sin embargo, lo hace con el santo crisma consagrado por el patriarca o el obispo, lo cual expresa la unidad apostólica de la Iglesia cuyos vínculos son reforzados por el sacramento de la Confirmación. En la Iglesia latina se aplica la misma disciplina en los bautismos de adultos y cuando es admitido a la plena comunión con la Iglesia un bautizado de otra comunidad cristiana que no ha recibido válidamente el sacramento de la Confirmación (cf CIC can 883,2).

1313 En el rito latino, el ministro ordinario de la Conformación es el obispo (CIC can. 882). Aunque el obispo puede, en caso de necesidad, conceder a presbíteros la facultad de administrar el sacramento de la Confirmación (CIC can. 884,2), conviene que lo confiera él mismo, sin olvidar que por esta razón la celebración de la Confirmación fue temporalmente separada del Bautismo. Los obispos son los sucesores de los Apóstoles y han recibido la plenitud del sacramento del orden. Por esta razón, la administración de este sacramento por ellos mismos pone de relieve que la Confirmación tiene como efecto unir a los que la reciben más estrechamente a la Iglesia, a sus orígenes apostólicos y a su misión de dar testimonio de Cristo.

1314 Si un cristiano está en peligro de muerte, cualquier presbítero puede darle la Confirmación (cf CIC can. 883,3). En efecto, la Iglesia quiere que ninguno de sus hijos, incluso en la más tierna edad, salga de este mundo sin haber sido perfeccionado por el Espíritu Santo con el don de la plenitud de Cristo.

Resumen

1315 "Al enterarse los Apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo" (Hch 8,14-17).

1316 La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.

1317 La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual o carácter indeleble; por eso este sacramento sólo se puede recibir una vez en la vida.

1318 En Oriente, este sacramento es administrado inmediatamente después del Bautismo y es seguido de la participación en la Eucaristía, tradición que pone de relieve la unidad de los tres sacramentos de la iniciación cristiana. En la Iglesia latina se administra este sacramento cuando se ha alcanzado el uso de razón, y su celebración se reserva ordinariamente al obispo, significando así que este sacramento robustece el vínculo eclesial.

1319 El candidato a la Confirmación que ya ha alcanzado el uso de razón debe profesar la fe, estar en estado de gracia, tener la intención de recibir el sacramento y estar preparado para asumir su papel de discípulo y de testigo de Cristo, en la comunidad eclesial y en los asuntos temporales.

1320 El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma en la frente del bautizado (y en Oriente, también en los otros órganos de los sentidos), con la imposición de la mano del ministro y las palabras: Accipe signaculum doni Spiritus Sancti ("Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"), en el rito romano; Signaculum doni Spiritus Sancti ("Sello del don del Espíritu Santo"), en el rito bizantino.

1321 Cuando la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, su conexión con el Bautismo se expresa entre otras cosas por la renovación de los compromisos bautismales. La celebración de la Confirmación dentro de la Eucaristía contribuye a subrayar la unidad de los sacramentos de la iniciación cristiana.

15/10/2019 13:34 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL ENSAYO

EL ENSAYO

Un ensayo es un texto que se realiza en prosa (Prosa es la forma que toma naturalmente el lenguaje (tanto el oral como el escrito) para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, la medida y cadencia determinadas. Se identifica con lo contrapuesto al ideal y la perfección. Coloquialmente, "prosa" es equivalente a "palabrería”) enfocándose generalmente en un solo tema, además de que suele ser un escrito de estilo libre, por lo que se distingue de otros géneros como la novela y la poesía.

Su estructura tiene diferentes características, de las cuales algunas son obligadas y otras opcionales.

Estructura del ensayo:

  • Caratula con sus Nombres y Apellidos, Grado y Sección (esto obligado tiene que ir)
  • Título
  • Introducción (La introducción permite al lector tener una idea inicial del contenido del texto, la temática que maneja así como los pasos que se realizaron para su desarrollo.)
  • Desarrollo (viene a ser la argumentación sustentada con ejemplos, casos y con todo tipo de justificaciones que permitan al autor comprobar o rechazar la proposición estudiada, los métodos utilizados y las estrategias empleadas en su estudio; así mismo los datos y las descripciones y, la explicación y la interpretación de los datos obtenidos)
  • Conclusión

 

Características del ensayo que son opcionales:

  • Prólogo (Se refiere al discurso o explicación que hace el autor o alguien designado para tal fin, con el motivo de enterar al lector de los motivos, o fines de la obra además se usan a veces como advertencia)
  • Índice y
  • Dedicatoria (A mis padres:

Dicen que los mejores padres son aquellos que enseñan desde el corazón con su ejemplo y sus correcciones han hecho que aprenda de mis errores. Ustedes lo han hecho y no solo han conseguido que aprenda, sino que han logrado transmitirme su amor y no dejar de formarme.

Quiero agradecerles su interés, su entusiasmo y su paciencia. Siempre estaré eternamente agradecido.

Su querido hijo)

 

  • Imágenes
  • Tablas
  • Estadísticas (dependiendo del tema)

Por ser un tema libre, puede acomodarse a cualquier temática exponiendo la opinión personal del autor y su extensión puede ser mediana a larga, pues al ser corta se limitaría a una simple exposición, así se ha clasificado en dos tipos:

  • Ensayo corto
  • Ensayo largo

 

UN EJEMPLO DE ENSAYO SOBRE LA POLÍTICA:

 

(Título)

La política y su evolución.

 

(Dedicatoria)

Dedico este pequeño ensayo a todos los estudiantes, que con el mismo podrán observar que la cultura es universal y con un mínimo de esfuerzo lograremos universalizarla obteniendo finalmente una mejor convivencia. (El autor.)

 

(Prólogo)

Este trabajo es una pequeña apreciación personal sobre de la política y la importancia que esta tiene para cualquier sociedad como base misma de su existencia, y considero en lo personal que la política es uno de los aspectos más importantes en la evolución humana, tanto en lo físico, pues se convierte en un fenómeno que se presenta en toda sociedad humana, como social, pues hay variantes pero en lo general son la base de una convivencia de cualquier tipo.

 

(Introducción)

La política es un fenómeno social que ha acompañado al ser humano en su formación, siendo parte de la evolución de la sociedad y llegando hasta nuestros tiempos con las diferentes formas de gobierno y de gestión social.

La política no abarca exclusivamente al gobierno y la lucha del poder sino que también abarca la forma de conducción social, donde se pueden imponer conductas, formas sociales, gastos, procedimientos e incluso es en la política donde se decide la conformidad económica y las guerras.

 

(Historia)

La política no tiene un origen cierto, pero sus primeros visos como tal se evidencian en la Grecia antigua, donde se definió y profundizó en su estructura y desarrollo, sobre todo por la creación de la democracia ateniense, que en comparación a la democracia actual cambia mucho en relación a la democracia griega de antaño.

Esto no desvirtúa que la política es parte esencial de la vida en sociedad y a conclusión personal, considero que la democracia inició con la propia vida social y gregaria del ser humano, pues es necesario siempre seguir a un líder y gestionar las jerarquías sociales para poder obtener bienes suficientes.

 

La monarquía es una de las principales formas de política, la cual inició con la elección del más fuerte y poderoso o al más apto y capaz, pasando posteriormente a ser hereditaria con los inconvenientes que esto conlleva.

Aunque no haya democracia el ser humano para regular su convivencia ha generado instituciones, que forzosamente necesitan de la política en cualquiera de sus variantes, lo que se evidencia en la historia donde los líderes, ya sean jefes de tribu, chamanes, sacerdotes, patriarcas o demás políticos, gestionan los tratados y las relaciones con los líderes de otros pueblos.

 

(Desarrollo)

 La política es el alma viva de la sociedad actual y de la antigua, la hemos encontrado desde los antiguos reinos de Egipto o China hasta las sociedades más avanzadas, e incluso buscando más en la prehistoria, la arqueología nos ha mostrado pueblos enteros que tienen un desarrollo político, y en la política siempre aparecen los líderes.

A mi criterio personal, un líder es el jefe político, aunque no sea elegido, y es algo que podemos ver en cualquier estrato social, donde en forma empírica o práctica aparece un individuo que sobresale como gestor, el cual al final toma la última decisión.

Si observamos la estructura de la familia natural, en un sentido básico los líderes son o la madre que genera experiencia y llega al matriarcado o el padre o líder de clan que forma el patriarcado, siendo esto algo que podremos observar en la cultura griega y sobre todo en la romana, donde el patriarcado conformó la base de la sociedad y tenía una influencia política directa.

 

(Conclusión:)

La política es la base de la sociedad, no importa cual sociedad, pues la polis, como la definió Aristóteles es la base de la estructura social.

Esto hace que en cualquier estrato social y nivel cultural para poder obtener algún tipo de orden es necesario que la sociedad se conforme mediante la política.

Han aparecido diferentes tipos y características en la política, se separaron las líneas políticas de centro, de derecha y de izquierda, evolucionando en forma clara e influenciadas por las revoluciones industrial y francesa que formaron y dieron la pauta a la política como la conocemos hoy, e incluso han dejado en forma casi obsoleta a la monarquía, que en un momento dado y por la formación sociocultural concedía su conformación al dogma divino.

En sí la sociedad no puede despegarse de la política, pues aunque la estructura política de la democracia actual se convirtió en un arrebato de poder, dinero y escaños, sigue siendo la forma básica e indispensable para el desarrollo social.

Aunque la política no se limita a los nuevos partidos o líneas políticas, ni simplemente a las elecciones, sino que la política se ve en la vida diaria, pues en muchos criterios se considera política a los tratos comerciales y de hecho las sociedades mercantiles e incluso las civiles forman parte de la estructura política de una sociedad.

 

FICHA DE EVALUACIÓN DEL ENSAYO - ÁREA: EDUCACIÓN RELIGIOSA

 

APELLIDOS Y NOMBRES: _______________________________

GRADO Y SECCIÓN: ______________ FECHA: _______________

TEMA: ______________________________________________

 

INDICADORES

Puntaje

Puntaje Asignado

  • El título describe el contenido

2

 

  • Los argumentos que se plantearon  son coherentes y lógicos

4

 

  • Se apoya en otros autores para sustentar sus proposiciones

3

 

  • Los conectores, signos de puntuación y redacción, en general, son claros

2

 

  • Se presentan alternativas de solución a problemas planteados en el ensayo

4

 

  • La conclusión es consecuencia lógica de lo tratado

3

 

  • Citas bibliográficas y Bibliografía: Presenta las referencias bibliográficas consultadas y/o citadas que fundamentan la teoría.

2

 

Puntaje Total

20

 

 

 

 

 

30/08/2019 16:57 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA VIDA DE JUAN CLAUDIO COLÍN.

LA VIDA DE JUAN CLAUDIO COLIN.

El niño tímido de Beaujolais

Por la pequeña aldea de Barbery se encuentra un bosque en la región de Beaujolais en Francia central. Aquí el 07 de agosto de 1790 nació Juan Claudio Colín tranquilamente ignorante que hubo una revolución feroz aconteciendo a su alrededor. Pronto se hizo huérfano no por la violencia sino por la enfermedad y muerte temprana de su madre y luego su padre. Juan Claudio ni tenía 5 años de edad.

El joven Juan Claudio luego desfrutó del cuidado de su tío muy amable y su ama de llaves (no tan amable). Pronto se mudaron al pueblo de cerca de Saint Bonnet-le-Troncy para estar as cercas a la Iglesia y dentro de la comunidad de católicos devotos muchos de quienes habían sufrido y perdido mucho por la Revolución... Quizás el Niño se haría sacerdote para ellos.?

La vida para este niño tímido fue simple en Saint Bonnet sirviendo en las misas del templo parroquial, cuidando las vacas en el campo nunca estando muy lejos de la tranquilidad del Bosque de Barbery.

Los Años del Seminario

A los catorce años Juan Claudio entró al seminario menor de San Jodard, una escuela secundaria para varones preparándose para el sacerdocio, esperando pasar su tiempo en una vida de oración y de ministerios tranquilos.

A pesar de tener enfermedades y de que hubo interrogantes si fuera apto por una vida activa, Juan Claudio manejaba sus estudios sin dificultad, y además estaba entre los estudiantes mejores.

Visión y Promesa- la Promesa de Fourviere.

A los fines del verano de 1813 Juan Claudio partió para el Seminario Mayor de San Ireneo de Lyon para sus años finales de preparación para el sacerdocio. Tuvo 23 años Aquí se encontró con Juan Claudio Courveille, un seminarista compañero que habló de un encuentro maravilloso que tuvo con la Virgen. María le habló. En el Santuario e Le Puy Ella deseó que fuera una sociedad misionera llevando su nombre Marista.,

 

“Este a mí me conviene bien” pensó Colin y el interés de un espíritu misionero empezó a surgir. La idea se difundió entre una docena de jóvenes. Formarían ellos una Sociedad de Nuestra Señora. Sería un árbol con varias ramas, sacerdotes, hermanas hermanos y laicos.

 

El 23 de Julio 1816, doce aspirantes Maristas subieron el cero de Fourvière que mira desde el alto a Lyon rumbo a la capilla antigua de La Santísima Virgen. La costumbre en aquel sitio y por siglos es pedir por la intercesión de María por sus sueños y anhelos del futuro... El grupo joven se prometió solemnemente establecer la Sociedad de María tan pronto que fuera posible.

Gustando de Dios – La vida en Cerdón

Luego después de su ordinación, Juan Claudio Colín fue enviado al pueblo de Cerdón que encuentra en las alturas de las montañas Bugey en la Región de Belley.

Allá, Juan Claudio empezó a profundizar el Proyecto Marista y empezó a tomar iniciativas importantes, primero en empezar a escribir una regla de vida para los futuros Maristas y luego viajar a Paris para visitar al nuncio apostólico del momento explorando como conseguir aprobación del proyecto. Dos mujeres jóvenes llegaron a Cerdón para empezar la rama de hermanas de Proyecto Maristas. Una de ellas después fue la fundadora: Juana-Marìa Chavoin.

 

.Roma –El Papa de inquietud misionera Gregorio XVI aprobó la fundación de la Congregación de los Padres Maristas el 29 de Abril de 1836

 

La Primeras Profesiones – y las Misiones del Pacifico

Las Primeras Profesiones de los sacerdotes y hermanos de la Sociedad de María se llevaron a cabo en Belley. En septiembre de 1836. En esta ceremonia el grupo se hicieron miembros de la Sociedad y sin querer el Padre Colín acepto ser el primer Superior General de este nuevo instituto Marista. Inmediatamente después de las primeras profesiones Maristas el Padre Colín empezó a preparar la banda misionera pionera para Oceanía. Seria encabezado por el Obispo Pompallier, el vicario apostólico de Oceanía este recién consagrado Entre el pequeño pero entusiasta banda de misioneros estaba del manso Padre Pedro Chanel que pronto se haría primer mártir del Pacifico.

La Sociedad de María crece

Juan Claudio Colín en los años siguientes lidero a la Sociedad de María durante años a crecimiento extraordinario no sol en Francia sino en Oceanía.

Muchos obispos estaban solicitando para que los Maristas establecieran escuelas en sus diócesis. La demanda para más misioneros en el Pacifico nunca paraba las vocaciones al grupo apostólico en su infancia, al contrario, florecieron y hubo Maristas estaba disponibles para un número creciente de ministerios especialmente entre los jóvenes. En este crecimiento estaba la persona de Juan Claudio Colín, Fundador y Padre de Maristas de cerca y de lejos..

A pesar que su sueño de una familia con varias ramas no fue nunca aprobado por la Santa Sede, cada rama pronto recibió el reconocimiento de la Iglesia, los hermanos Maristas bajo el liderazgo de Padre Champagnat y las Hermanas Maristas con -María Chavoin.

Grupos de Maristas laicos ya estaban saliendo en las décadas más luego y aparecerá una nueva rama de las hermanas misioneras de la Sociedad de María

Juan Claudio Colín falleció en La Neylière, Lyon Francia el 15 de noviembre de 1875 con la edad de 85 años.

http://www.maristsm.org/pub/Forum%20Novum%202010/3FN_Rodriguez_Constituciones.pdf

03/07/2019 09:10 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PEDRO LUIS MARÌA CHANEL , ´MÁRTIR Y MISIONERO MARISTA - TESTIGO DE DIOS EN OCEANÍA

San Pedro Chanel

PEDRO LUIS MARÌA CHANEL , TESTIGO DE DIOS EN OCEANÍA

Algunos apuntes para conocer al protomártir de Oceanía

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 El 28 de abril celebramos el martirio de San Pedro Chanel, primer mártir Marista, perteneciente a la Sociedad de María, la cual también integraba el Padre Champagnat. En 1836 se unió a un grupo de misioneros Maristas y partió hacia la Polinesia. Junto al Hermano Marie-Nizier desembarcaron en la isla de Futuna el 12 de noviembre de 1837. En la isla no conocían el cristianismo y Pedro se las ingenió para predicar y empezó a convertir a los nativos.

Si al principio los misioneros fueron bien acogidos por el rey Niuliki, a medida que la predicación iba haciendo catecúmenos, las relaciones se fueron enfriando ya que veía su religión amenazada. Como soportaban todo con paciencia y continuaban con su apostolado y sus obras de misericordia, vinieron las amenazas. "Que se los mate, que desaparezca su religión" era el grito que empezaba a oírse por parte de los opositores. Los misioneros lo sabían y estaban dispuestos a sufrir el martirio si esa era la voluntad de Dios......

Infancia y estudios

Nació en La Potière, aldea del pueblo de Cuet en el departamento del Ain (Francia), el día 12 de julio de 1803. Era el 2º hijo de los 4 que tuvo la familia compuesta por los humildes agricultores Francisco Chanel y María Ana Sibellas. Bautizado 4 días después, en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, con el nombre de Pedro, añadiría más tarde los de Luis María con ocasión de la confirmación, nombres que indican su devoción a san Luis Gonzaga y a la Santísima. Virgen.

Encargado a los 7 años de sacar a pastar y cuidar el modesto rebaño familiar, sus primeros ensayos de alfabetización los realizó en los inviernos de 1810 y 1811 en la escuela más cercana (6 km) de Saint-Didier d’Aussiat. Los resultados fueron escasos, ya que lo poco aprendido en el invierno se le olvidaba rápidamente durante el cuidado del rebaño el resto del año.

La solución le vino con el encuentro del abate Trompier, cura párroco del cercano pueblo (4 km) de Cras-sur-Reyssouze, donde los 2 inviernos siguientes Pedro fue a la escuela, bajo la tutela del sacerdote y el alojamiento en casa de una tía. Cuando su protector fue nombrado en 1815 párroco de Monsols (en las montañas del Beaujolais), le propuso llevarlo consigo y encargarse de su educación, cosa que sus padres aceptaron.

En Monsols no sólo hizo grandes progresos en las ciencias humanas, sino que, como monaguillo y acompañante del cura párroco en misas, visitas a los enfermos y entierros, Pedro se iba casi sin percatarse preparando para el sacerdocio. Vuelto el párroco a Cras al año siguiente, ya que el clima de la montaña le había afectado la salud, también volvió con él su joven protegido y, esta vez, ya no alojado con la tía sino con el párroco al igual que en Monsols.

Allí fue donde, a la edad de 13 años y medio, según la costumbre francesa de la época, hizo Pedro su primera comunión. Era el 23 de marzo de 1817. Tomó como resolución rezar a diario el rosario, clara manifestación de su devoción a María, que sellará más tarde con la que será siempre su divisa de apostolado: Amar a la Sma. Virgen y hacerla amar.

En julio de 1819, con 16 años de edad, el párroco de Cras envió a su protegido a continuar sus estudios al seminario menor de Meximieux, donde Pedro se destacó muy pronto como brillante alumno y como ferviente miembro de la Congregación de la Sma. Virgen, asociación en la que se agrupaban los mejores. Permaneció allí hasta 1823, año en que terminó de cursar la retórica; para completar sus estudios con la filosofía debería trasladarse al seminario menor de Belley, donde Monseñor Devie acababa de ser nombrado obispo de la nueva diócesis.

El sacerdocio y el apostolado

En octubre de 1824 Pedro Chanel inicia su teología en el seminario mayor de Belley que Monseñor Devie había instalado en el antiguo convento de los Agustinos reformados. Su ordenación sacerdotal tan ansiada llegaría el 15 de julio de 1827. Y enseguida fue nombrado vicario parroquial en Ambérieu-en-Bugey.

Uno de sus primeros actos como vicario parroquial fue la introducción del mes de María. Y muy pronto sus actividades pastorales le hicieron soñar con las misiones. Pero su obispo no le dio autorización sino que el 1º de septiembre de 1828 lo nombró cura párroco de Crozet, pequeña población de 800 almas en las montañas del Jura. Allí debería afirmar su débil salud a la vez que ejercitar su apostolado misionero en una población de mayoría calvinista.

El joven párroco pensó enseguida en los más pequeños. Confió la enseñanza de los niños a un joven instruido y de sólida piedad; y las niñas a una religiosa, Hermana de la Providencia de Portieux, ayudada por su propia hermana, Francisca María Chanel, que aspiraba a la vida religiosa.

Si duro era el apostolado en ambiente protestante, sus múltiples obras de misericordia le conquistaron todos los corazones. Pero la vocación misionera no se apartaba de su cabeza. Vocación que se afianzó al conocer al sacerdote Juan Claudio Colin que dirigía las misiones parroquiales de la diócesis de Belley con un grupito de compañeros que se llamaban ya Maristas. Después de varias entrevistas, de mucha reflexión y oración, y de pertinentes consultas, el cura párroco Pedro Chanel manifestó su deseo de ingresar en la Sociedad de María, entre cuyas misiones figuraba la evangelización de los infieles.

Aceptado muy gustoso por el Padre Colin, y obtenido su permiso del señor obispo Monseñor Devie, lo primero que hizo fue asegurar el porvenir de su hermana y colaboradora parroquial Francisca María. Deseosa de la vida religiosa, ingresó en el convento de Bon-Repos, entonces casa-madre de las Hermanas Maristas, donde profesó con el nombre de Hermana Santo Domingo.

Primeros ministerios como Marista

La Sociedad de María aún no estaba aprobada canónicamente, y sus dos ministerios hasta entonces eran las misiones parroquiales y el colegio de Belley, que Monseñor Devie había puesto bajo la dirección del Padre Colin.

A la espera, pues, del apostolado en las misiones entre infieles, la primera misión que se le encargó fue la de profesor en el colegio-seminario menor de Belley (1831). En el curso siguiente, octubre de 1832, se le confió la dirección espiritual del colegio, cargo donde mostró toda su capacidad. Una de sus principales funciones como director espiritual era la predicación en la capilla del colegio. Preparaba con minuciosidad todas las instrucciones, y para afianzar sus frutos estableció entre los alumnos, según el modelo de Meximieux, la Congregación de la Sma. Virgen y la de los Santos Ángeles. La confesión le ocupaba igualmente buena parte de su tiempo, pues numerosos alumnos lo preferían como confesor.

En el intervalo veraniego entre los dos cursos que pasó en Belley como director espiritual, el Padre Chanel hizo el viaje a Roma como acompañante y secretario del fundador Colin, en representación del grupo de Belley (el representante del grupo de Lyon fue el Padre Bourdin).

El objetivo era presentar ante el Papa Gregorio XVI el proyecto de la Sociedad de María. Tuvo, efectivamente, la dicha de un audiencia con el Papa, y la de una peregrinación a la santa casa de Loreto.
De regreso a Belley, hizo su segundo año de director espiritual hasta el verano de 1834, a la vez que oficiaba y predicaba en numerosos pueblos cercanos que lo invitaban para sus fiestas. Y como el Padre Colin deseaba ocuparse plenamente de los asuntos de la Sociedad de María, consiguió de Monseñor Devie que lo relevara del cargo de director del colegio-seminario menor. Para remplazarlo fue nombrado como director-superior el Padre Chanel, cargo que guardará hasta 1836.

El misionero Marista

Aprobada oficialmente la Sociedad de María por Su Santidad Gregorio XVI, con el breve Omnium gentium salus del 29 de abril de 1836, se le asignó como campo de evangelización misionera Oceanía occidental. Elegido el Padre Pompallier como Vicario Apostólico, con el título de obispo de Maronea, quedaba por encontrar el grupo de misioneros acompañantes. Habiéndose ofrecido varias veces para dicho apostolado, grande fue la dicha del Padre Chanel al ser aceptado para la primera partida.

Los dos grupos de sacerdotes Maristas, el de Belley y el de Lyon, se reunieron en Belley en el antiguo convento de los Capuchinos, bajo la presidencia de Monseñor Devie y de Monseñor Pompallier, para un retiro espiritual. Elegido el Padre Juan Claudio Colin como Superior General, los 20 sacerdotes emiten sus votos religiosos en la Sociedad de María. Era el 24 de septiembre de 1836, fiesta de Nuestra Señora de la Merced.

Nombrado el Padre Chanel como Superior del grupo de 4 Padres y de 3 Hermanos que partirían para las misiones, y por Monseñor Pompallier como su Provicario Apostólico, se dedicó febrilmente a los preparativos de la misión con numerosas visitas. Entre ellas, una visita al Hermitage, casa-madre de los Hermanos Maristas fundados por el Padre Champagnat, profeso como él del 24 de septiembre en la Sociedad, dos de cuyos miembros eran del número de pioneros para Oceanía. El santo fundador Marcelino Champagnat había solicitado ir él mismo a la misión.

El Superior de la Sociedad de María, Juan Claudio Colin le había respondido: Su misión está aquí en El Hermitage, al frente de su instituto de Hermanos Maristas y en la formación de buenos Hermanos para las misiones. Tuvo que contentarse, pues, con llevar sobre sus robustas espaldas los pesados bultos de los misioneros hasta los vehículos de transporte.

El grupo misionero estaba constituido por Monseñor Pompallier (Marista asociado, pues siendo ya obispo no podía profesar como religioso), los Padres Maristas Chanel, Bataillon, Servant y Bret, y los Hermanos Maristas Marie-Nizier, Miguel y José Javier (este último Hermano Marista Coadjutor).

La salida del puerto del Havre se efectuó el 24 de diciembre de 1836 en el buque llamado La Delphine.

 


En la isla de Futuna

El viaje fue largo y con numerosas peripecias. En Santa Cruz de Tenerife debieron permanecer 52 días para reparar la nave averiada. Cuando por fin pudieron de nuevo ponerse a la mar, el Padre Bret fue presa de fuertes dolores de cabeza y violenta fiebre. Administrado el Santo Viático y la Extremaunción por el P. Chanel el domingo de Ramos, el misionero falleció el día siguiente, 20 de marzo de 1837.

El 28 de junio anclaban en Valparaíso (Chile) donde acababa su viaje La Delphine. Después de mes y medio de gestiones, los misioneros consiguieron embarcarse el 10 de agosto rumbo a la Polinesia en un buque norteamericano, el Europa. En Tahití debieron de nuevo cambiar de embarcación: una mísera goleta que llevaba el nombre de Raiatea.

Llegados el 1º de noviembre de 1837 a la isla de Wallis (llamada entonces Uvea), dejaron allí 2 misioneros, el P. Bataillon y el Hno. José Javier Luzy: quedaba fundada la primera misión católica de Oceanía occidental. El sábado 11 de noviembre hacían escala en la isla de Futuna. Allí quedaron el Padre Chanel y el Hermano Marie-Nizier. Para el P. Chanel sería su definitivo campo de apostolado y de martirio. El Padre Servant y el Hermano Miguel irían a Nueva Zelanda.

Futuna y Alofi constituyen dos pequeñas islas: la primera de 40 km de perímetro, la segunda de 20; un total de 115 km cuadrados. Montañas volcánicas de hasta 750 m y profundos valles; acantilados abruptos y sólo algunos espacios llanos al borde del mar; temblores de tierra permanentes. Poca población: apenas 1.000 almas constituirían la grey a evangelizar, todas en la isla mayor. En ella hay dos facciones: los Vencedores y los Vencidos, en guerra permanente, ambos con su propio rey, el primero en Alo, el segundo en Sigave. Los misioneros son acogidos como huéspedes por el rey de los Vencedores, Niuliki, en Alo. Más tarde los instalarían, con casa propia, en Poi.

El día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, el P. Pedro Chanel celebró su primera misa en la misión. El día de Navidad, misa solemne con asistencia curiosa de un pequeño público. Y enseguida, rosario en mano desgranando avemarías, a recorrer la isla, tanto en el campo de los Vencedores como en el de los Vencidos, conociendo a la gente, visitando enfermos y llevándoles medicamentos. Al mismo tiempo, con ardor increíble, se puso a estudiar la lengua nativa para poder catequizar lo más pronto posible. A los niños enfermos en peligro de muerte los bautizaba; a todos les ponía el nombre de María, seguido del nombre del santo del día.

Oposición y dificultades

Si al principio los misioneros fueron bien acogidos por el rey Niuliki, a medida que la predicación iba haciendo catecúmenos, las relaciones se fueron enfriando ya que veía su religión amenazada. Los familiares del rey y el consejo de ancianos empezaron a ponerles toda clase de dificultades, empezando por escasearles la comida e incitando a sus súbditos a robarles el producto de su trabajo en la huerta propia. El hambre los llevó a tener que comerse hasta el perro de casa. Pronto, no se contentaron con robarles los frutos, sino que iban llevándose ropa y otros objetos: apenas quedaron con la ropa puesta.

Como soportaban todo con paciencia y continuaban con su apostolado y sus obras de misericordia, vinieron las amenazas. "Que se los mate, que desaparezca su religión" era el grito que empezaba a oírse por parte de los opositores. Los misioneros lo sabían y estaban dispuestos a sufrir el martirio si esa era la voluntad de Dios. Por temor al rey, la gente bien dispuesta con los misioneros no osaba prestarles ayuda. Los catecúmenos tenían que reunirse en forma secreta.

Lo que llevó a la exasperación total del rey fue la conversión a la fe cristiana de su propio hijo mayor, Meitala, quien más tarde sería su sucesor. Dio entonces la orden de asesinar a los misioneros. Su yerno Musumusu asumió el encargo y fue preparando el plan reclutando para el golpe a un grupito de adeptos. Todo se hacía en secreto para no despertar las sospechas de los catecúmenos. Y para asegurarse el buen resultado, se buscó un día en que el Padre estuviera solo.

El martirio

Ese día no tardó en llegar. Impedido por la fiebre y una llaga en el pie, el Padre Chanel envió al Hermano Marie-Nizier al valle de los Vencidos, Sigave, distante 3 leguas y media, para visitar a un enfermo y bautizar a los niños en peligro de muerte. Era el 27 de abril de 1841. Musumusu y su banda aparecieron temprano en la mañana del 28 armados de lanzas y cachiporras con extremos metálicos.

Se dirigieron primero a la casa de los catecúmenos que estaban durmiendo, a los que golpearon y dispersaron. Al hijo del rey no lo encontraron en la casa ; lo buscaron y lo golpearon violentamente, al igual que a su hermana Flora : tenían carta blanca del rey. Luego se encaminaron a la casa de los misioneros en Poi.

Se adelanta uno de los asesinos y le pide un remedio al Padre. Mientras el misionero va a buscarlo, los demás invaden la casa y comienzan el pillaje. Enfurecido, Musumusu grita: ¿Qué esperan para matarlo? El que había pedido el remedio agarra entonces al sacerdote y lo empuja con violencia; otro del grupo lo golpea con su cachiporra quebrándole el brazo que ha levantado para parar el golpe. Un segundo golpe lo hiere en la sien izquierda y sangra abundantemente. Una lanza con punta de hierro lo hiere en el pecho. El misionero retrocede y cae. Pero todos están ávidos de llevarse algo y atienden más al pillaje que a obedecer al jefe de la banda. Furioso Musumusu, y no encontrando su cachiporra, salta por la ventana y entra en la habitación del Hermano Marie-Nizier. Allí topa con una azuela escondida debajo de la cama, la toma y se lanza contra el herido: con un golpe feroz le clava el hierro en el cráneo y el mártir cae exánime. Musumusu lo depoja de su sotana y otros se llevan sus otras vestimentas.

El compañero de apostolado, el Hermano Marie-Nizier se salvó milagrosamente. Regresando a Poi ese 28 de abril, se encuentra con uno de los asesinos que viene a contarle lo sucedido y prevenirle de huir. ¿Qué había pasado? Se había adueñado de un cerdo que criaban los misioneros, pero el rey Niuliki quiso destinarlo para el festín funeral. Irritado por el despojo de su parte de botín, quiso vengarse previniendo al Hermano. Él mismo lo acompañó al valle de los Vencidos, donde su rey le dio asilo. Durante 14 días permaneció allí, defendido por los Vencidos contra amenazas e intentos de ataque, hasta que apareció un buque norteamericano que lo llevó, junto con los demás blancos también amenazados, a Wallis.


Pero volvamos al mártir. Las mujeres indígenas se mostraron piadosas, entre ellas la esposa y dos hijas del rey asesino. Lavaron su cuerpo, lo ungieron con aceite de coco, lo envolvieron en esteras y lo enterraron en la fosa que los mismos Niuliki y Musumusu ayudaron a cavar a unos pasos de la casa misionera. Esta fue destruida como signo de su triunfo completo y para borrar todo rastro de cristianismo. "El sacerdote ha muerto -decían- y su religión con él. Ya no tenemos más que temer, nuestra isla vuelve a ser feliz".

Los frutos del martirio

Pero sus previsiones fallaron. En Futuna volvió a cumplirse el dicho "La sangre de los mártires es semilla de cristianos".

El 18 de enero de 1842 aparecía en la isla la goleta "Sancta Maria", embarcación de la misión, con el Padre Viard y el Hermano Marie-Nizier. Por precaución, la corveta francesa L’Allier los acompañaba para intervenir en caso de necesidad.

Lo primero fue rescatar el cuerpo del mártir. Transportado primero a la Bahía de las Islas, fue enviado a Sydney en 1850, y en 1851 transportado a Lyon. Descansa hoy en una magnífica urna en el Seminario de Misiones Marista en Sainte-Foy-les-Lyon. También fue rescatada su sotana sacerdotal.

Los jefes de la isla, animados por algunos regalos, se presentaron al Comandante de L’Allier y manifestaron su pesar por la muerte de quien, decían: "El Padre no hizo sino el bien en el país; siempre fue un hombre caritativo con todos". Y rogaron al Hermano Marie-Nizier se quedara con ellos y enviaran un nuevo Padre. Cuando el 29 de mayo de 1842 Monseñor Pompallier trajo en su embarcación "Sancta Maria" a 3 Padres, 2 Hermanos, el rey de Wallis ya cristiano, se encontraron con un cambio total en el ánimo de los jefes de Futuna. Todos acudieron a recibirlos, incluso Musumusu y los demás asesinos. Muchos isleños pedían el bautismo. Después de 10 días de preparación, Monseñor bautizó y confirmó a 114, primicias de la numerosa cosecha que se anunciaba.

Para llevarla a cabo quedaron con el Hermano Marie-Nizier los Padres Roulleaux y Servant. Empezando por el bautismo de los niños, le siguieron los del rey asesino Niuliki, Musumusu y sus cómplices, entre ellos el joven Musulamu quien, bautizado con el nombre de Soane Malia (Juan María), llegaría a ser rey de los Vencedores y el promotor de la construcción de la iglesia de Poi, dedicada hoy al P. Chanel, con el nombre de Nuestra Señora de los Mártires.

Ocho meses después de su llegada escribía el P. Roulleaux: "Ya tenemos 2 iglesias y 840 isleños bautizados. El fervor de los nuevos cristianos se acrecienta día a día: se sienten felices con la dicha de los hijos de Dios". Sólo quedaban entre 200 y 300 catecúmenos por instruir, y la preparación de todos los nuevos cristianos a la primera comunión.

El santo protomártir de Oceanía, Pedro Chanel, se había así vengado de sus asesinos: convirtiéndolos y haciendo cristiana toda la isla de Futuna.

El camino a los altares

El proceso De martirio, causa martyrii et signis tuvo lugar en la isla y acabado el 3 de agosto de 1845. Llevada a Roma la causa, fue firmada por el Papa Pío IX el 24 de septiembre de 1857, lo que le daba al mártir el título de Venerable. La beatificación tuvo lugar el 17 de noviembre de 1889 por el Papa León XIII. Y finalmente la canonización el 12 de junio de 1954 por el Papa Pío XII.

Una primera iglesia en el lugar del martirio, construida en bambú bajo la dirección del P. Roulleaux y el Hermano Marie-Nizier, tenía 25 m de largo por 10 m de ancho. Fue devorada por un incendio fortuito. Pero los ornamentos sagrados fueron salvados.

La magnífica iglesia Nuestra Señora de los Mártires, dedicada hoy a San Pedro Chanel, fue iniciada en 1885 según el plan de Monseñor Lamaze, y llevada a cabo por el Padre Quiblier y los isleños. Es de forma octogonal y de piedra tallada. Tiene 40 pies de diámetro y 60 de alto. Está rodeada por una veranda o galería que le sirve de contrafuerte y de abrigo para las multitudes que acuden y no caben en el interior. A la entrada de la iglesia está el lugar donde fuera enterrado el mártir: una estatua yacente lo representa. Enfrente, en su extremo, el lugar donde fuera asesinado, cubierto con una piedra que los habitantes de la isla veneran desgastándola con sus besos.

Una urna guarda la lanza y la cachiporra que hirieron al mártir, y otra conserva su sotana y un hueso del pie del santo. El cáliz, el misal, el alba y el mantel del altar que sirvieron para las misas de San Pedro Chanel sirven aún hoy para los mismos fines en las grandes ocasiones. Su presencia está viva, no sólo en esta minúscula isla perdida en el Pacífico, sino en toda Oceanía donde su primer mártir derramara la sangre para implantar en ella la fe de Cristo.

¡¡ Que el Señor conceda la Bienaventuranza a los que trabajaron por la PAZ y su sangre derramada con tanto amor sea semilla de nuevas y santas Vocaciones Maristas !!!....

Fuente : http://www.maristas.com.ar. Autor, Hermano José Diez Villacorta.

04/04/2019 07:34 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Qué es es la Semana Santa?

Explicación de la celebración

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido solo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos

Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el Jueves Santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la Última Cena, Jesús se fue a orar al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una Vigilia Pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

El pueblo judío celebraba la fiesta de Pascua en recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto, el día de la primera luna llena de primavera. Esta fecha la fijaban en base al año lunar y no al año solar de nuestro calendario moderno. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues se le hace coincidir con la luna llena.

En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Brindaban por la liberación de la esclavitud.

Jesús es el nuevo cordero pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.

Sugerencias para vivir la Semana Santa

  • Asistir en familia o a los oficios y ceremonias propios de la Semana Santa porque la vivencia cristiana de estos misterios debe ser comunitaria.
  • Se puede organizar una pequeña representación acerca de la Semana Santa.
  • Poner algún propósito concreto a seguir para cada uno de los días de la Semana Santa.
  • Elaborar unos cartelones en los que se escriba acerca de los días de la Semana Santa y algunas ideas importantes acerca de cada uno de los día

 

Tomado de Aciprensa https://www.aciprensa.com/recursos/la-semana-santa-1996

 

 

Papa Francisco te explica el sentido de la Semana Santa en tres pasos

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El Pontífice dedica su predicación al “Triduo Pascual”, que va desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección

En la audiencia general del miércoles 01 de abril en la Plaza San Pedro, el Papa Francisco ha dedicado su catequesis al Triduo Pascual, es decir la celebración de los tres días antes del Domingo de Resurrección, culmen de “nuestra vida de cristianos”.

El Papa invitó en la Semana Santa a no limitarse “a conmemorar la pasión del Señor: entremos en el misterio, hagamos nuestros sus sentimientos, sus pensamientos, como nos invita a hacer el apóstol Pablo: ”Sintiendo lo mismo que Jesús”. Entonces la nuestra será una “Feliz Pascua”.

1. La última Cena del Señor (Jueves Santo), el testimonio del servicio. La caricia de Jesús que besa y lava tus pies 

CTV Centro Televisivo VaticanoPapa Francisco lava los pies a refugiados el Jueves Santo de 2016

“Este Jueves Santo-  ha recordado – en la tarde con la celebración de la Ultima Cena del Señor tendrá inicio el Triduo Pascual de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo”.

“El Triduo – ha dicho – se abre con la conmemoración de la Última Cena. En la vigilia de su Pasión, Jesús ofreció con el Pan y el Vino, su Cuerpo y su Sangre al Padre, y donándolos como alimento para sus Apóstoles, les pidió de perpetuar” este gesto para recordarlo.

Sucesivamente, explicó el lavatorio de los pies que “tiene el mismo significado de la Eucaristía con una perspectiva diferente. Jesús – como un siervo – lava los pies a Simón Pedro y a los otros once discípulos. Con este gesto profético expresa el sentido de su vida y su pasión, como servicio a Dios y a los demás…”

A este propósito, “entramos en comunión con Cristo Siervo para obedecer a su mandamiento de amarnos los unos a otros como Él nos ha amado”.

2.  La muerte de Cristo (Viernes Santo), inspiración para dar la vida por los demás

© Sabrina Fusco / ALETEIA

El Viernes Santo se medita el misterio de la muerte de Cristo y recordamos sus palabras en la Cruz: ”Todo está cumplido”, que significan ”que la obra de salvación se ha cumplido, que todas las Escrituras encuentran su cumplimiento en el amor de Cristo”.  Y agrega: “Jesús, con su sacrificio, ha transformado la iniquidad más grande en el más grande amor”.

Francisco recordó en este contexto a los hombres y mujeres que a lo largo de los siglos han dado testimonio de Cristo con ”un destello de ese amor perfecto, pleno e incontaminado”.

En su estilo concreto, el Pontífice citó el ejemplo de un sacerdote italiano Andrea Santoro, misionero en Turquía, que poco antes de ser asesinado en la iglesia de Trebisonda, el 5 de febrero de 2006, escribía: “Estoy aquí para vivir entre esta gente y permitir a Jesús de hacerlo, prestándole mi carne”.

El Papa expresó que este y otros ejemplos sostienen a las personas a la hora de ofrecer sus vida “como don de amor a los hermanos imitando a Jesús”.

3. Cristo en el sepulcro (Sábado Santo), la luz vence sobre las tinieblas y la vida del cristiano no termina con la muerte 

© CTV / Aleteia

En este día, ”la Iglesia contempla el “descanso” de Cristo en la tumba después de la batalla victoriosa de la cruz y una vez más se identifica con María: toda su fe se recoge en ella, la primera y perfecta discípula, la primera y perfecta creyente”.

De esta manera, en la gran Vigilia de Pascua, ”celebramos a Cristo resucitado centro y fin del cosmos y de la historia; velamos, llenos de esperanza, esperando su regreso, cuando la Pascua se manifestará plenamente…”

A veces -observó el Papa- la oscuridad de la noche parece penetrar el alma; A veces pensamos que, “ya no hay nada que hacer”, y el corazón no encuentra la fuerza para amar … Pero en esa oscuridad Cristo enciende el fuego del amor de Dios: un resplandor rompe las tinieblas y anuncia un comienzo.

La piedra del dolor se remueve, dejando espacio a la esperanza. El Papa Francisco incitó a los fieles a ver la noche santa de la Pascua como una entrega de la “luz del Resucitado” para que quienes creen puedan ver un futuro radiante: ¡Nuestra vida no termina ante la piedra de un sepulcro!”.

https://es.aleteia.org/2015/04/01/papa-francisco-te-explica-el-sentido-de-la-semana-santa-en-tres-pasos/

 

 

 

 


11/03/2019 03:02 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Símbolos de la Semana Santa

Durante la Semana Santa se conmemoran los actos religiosos más importantes para los cristianos ya que es un tiempo para reafirmar la fe y recordar cuales son las bases sobre las que se fundamentó el cristianismo.

Por ello, en los diferentes actos religiosos se acostumbran a usar diferentes símbolos referentes con la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Palmas y ramos

 

Palma o ramo de Pascua
 

 

Las palmas y ramos son símbolos de victoria. Cuando Jesús llegó a Jerusalén, montado en un burro, fue recibido por una multitud de personas que entonaban cantos y tenían consigo palmas o ramos con el fin de saludar y felicitar al mesías.

De allí, que el Domingo de Ramos los feligreses busquen y bendigan en la misa una hoja de palma o ramo, el cual, tradicionalmente, acostumbran a colocar en las casas a modo de protección religiosa.

El pan y el vino

 

Pan y vino
 

 

El pan y el vino simbolizan la vida eterna, el cuerpo y sangre de Jesucristo que fue ofrecido a sus discípulos en la Ultima Cena. También simbolizan la unión de los fieles con su fe cristiana.

El pan representa el cuerpo de Jesucristo entregado a su pueblo, quien lo coma tendrá la vida eterna. El vino simboliza la sangre que derramó Jesucristo por su pueblo, a quien beba de su sangre le serán perdonados sus pecados.

El Jueves Santo se realiza la misa Vespertina de la Cena del Señor, en cuya eucaristía se hace mención del simbolismo del pan y el vino como el cuerpo y sangre que Jesucristo ofreció a la humanidad.

Lavatorio de pies

 

Lavatorio de pies
 

 

El lavatorio de pies es un símbolo de humildad y entrega de Jesucristo a los demás, durante la Última Cena él les lavó los pies a sus discípulos como ejemplo de lo que debían poner en práctica a lo largo de su vida, es decir, amor, humildad y servir a otros.

Este acto lo repiten en la eucaristía del Jueves Santo el Papa, los obispos, y párrocos en cada una de las comunidades en las cuales imparten la misa.

La cruz

 

Cruz
 

 

Para los cristianos la cruz tiene un significado muy valioso, ya que, simboliza tanto el sufrimiento, pasión y sacrificio de Jesucristo por la humanidad como, la salvación, reconciliación y unión con Jesucristo. La cruz es el principal símbolo de la fe e Iglesia Católica.

El Viernes Santo se presenta la Cruz para recordar y agradecer el sacrificio que hizo Jesucristo para limpiar los pecados del mundo.

Cirio Pascual

 

Cirio Pascual
 

 

El Cirio Pascual representa la muerte y resurrección de Jesucristo, la luz y la vida del mundo. El Cirio Pascual es una vela de gran tamaño, de color blanco que tiene grabadas las letras griegas Alfa y Omega, que significan que Dios es el principio y fin de todo.

El fuego que se emplea para encender el Cirio Pascual deriva de las velas encendidas durante la Vigilia Pascual. El fuego del Cirio Pascual es nuevo que renueva la fe, de este fuego, además, se encienden el resto de las velas. Este fuego representa a Jesucristo resucitado y vencedor de las sombras y tinieblas.

El agua bautismal

 

Agua butismal
 

 

Durante la noche de Pascua se realizan los bautizos con el fin de incorporar a Jesucristo en la vida de los bautizados. El agua simboliza la vida y es un medio de purificación. El agua bautismal se emplea para renovar los valores cristianos.

El conejo de Pascua

 

Conejo de Pascua
 

 

El día de Pascua o Domingo de Resurrección se conmemora la resurrección de Jesucristo. El conejo es un animal que simboliza la vida y la fertilidad. Es decir, la vida de Jesucristo resucitado y la capacidad que tiene la Pascua en sí misma para incorporar nuevos discípulos en el cristianismo.

Vea también Conejo de Pascua.

Huevo de Pascua

 

Huevo de Pascua
 

 

El Huevo de Pascua, al igual que el conejo, simbolizan la vida y la fertilidad, el comienzo de una nueva vida. En Pascua el Huevo representa la resurrección de Jesucristo.

La costumbre de regalar huevos el día de Pascua es muy antigua, por lo que se expandió por el mundo, tanto así que hay países en los cuales se tiene la costumbre de pintar los huevos. En la actualidad, muchas personas acostumbran a regalar en Pascua huevos de chocolate que contienen una sorpresa en su interior.

tomados de https://www.significados.com/simbolos-semana-santa/

11/03/2019 02:54 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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