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EDUCACIÓN RELIGIOSA CATÓLICA

RESUMEN ENCÍCLICA LAUDATO SÍ

CAPÍTULO 1: «LO QUE ESTÁ PASANDO EN NUESTRA CASA»

"Laudato Si'", reflexiona acerca del calentamiento global.

El primer capítulo de "Laudato Si'" introduce acerca del calentamiento global, la contaminación, el cambio climátio, el agua y la pérdida de biodiversidad. Así como de la decadencia social y la inequidad planetaria.

El capítulo primero de "Laudato Si'" asume los descubrimientos científicos más recientes en materia ambiental como manera de escuchar el clamor de la creación, para "convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar". Se acometen así "varios aspectos de la actual crisis ecológica".

Sobre el cambio climático menciona: "El calentamiento global es un problema con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad". Si "el clima es un bien común, de todos y para todos", el impacto más grave de su alteración recae en los más pobres, pero muchos de los que "tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del calentamiento". "La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil".

Sobre la cuestión del agua, el Papa afirma que "el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos." Privar a los pobres del acceso al agua significa negarles "el derecho a la vida".

También alude a la pérdida de biodiversidad: "Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, pérdidas para siempre". No son sólo eventuales "recursos" explotables, sino que tienen un valor en sí mismas. En esta perspectiva "son loables y a veces admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano", pero esa intervención humana, cuando se pone al servicio de las finanzas y el consumismo, "hace que la tierra en que vivimos se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris”.

La deuda ecológica: en el marco de una ética de las relaciones internacionales, la encíclica indica que existe "una auténtica deuda ecológica", sobre todo del Norte en relación con el Sur del mundo. Frente al cambio climático hay "distintas responsabilidades", y son mayores las de los países desarrollados.

Conociendo las profundas divergencias que existen respecto a estas problemáticas, el papa Francisco se muestra profundamente impresionado por la "debilidad de las reacciones" frente a los dramas de tantas personas y poblaciones. Señala "un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad".

CAPÍTULO 2: «EL EVANGELIO DE LA CREACIÓN»

"Laudato Si'" habla de la armonía del prójimo y la tierra

En este segundo capítulo, la encíclica nos aproxima a la sabiduría de los relatos bíblicos y la necesidad de vivir en armonía con todos los seres del planeta. Por otra parte, de la necesidad de prestar atención al destino del mundo y de la naturaleza.

En este capítulo, el papa Francisco menciona la "tremenda responsabilidad" del ser humano respecto a la creación, el lazo íntimo que existe entre todas las criaturas, y el hecho de que "el ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos".

En la Biblia, "el Dios que libera y salva es el mismo que ha creado el universo", y "en él se conjugan amor y poder".

Se hace necesario estar en armonía con todos los seres de la tierra, así como prestar atención al futuro que se nos avecina, teniendo en cuenta también a la naturaleza.

El relato de la creación es central para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y las demás criaturas, y sobre cómo el pecado rompe el equilibrio de toda la creación en su conjunto.

"Estas narraciones sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra".

CAPÍTULO 3: «LA RAÍZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLÓGICA»

"Laudato Si'" habla sobre la crisis ecológica y la globalización.

En este tercer capítulo, "Laudato Si'" habla sobre la tecología y el poder, así como de la globalización del paradigma tecnológico. Por otra parte, menciona la crisis ecológica planetaria y sus consecuencias.

Este capítulo de "Laudato Si'" presenta un análisis de la situación actual "para comprender no sólo los síntomas sino también las causas más profundas", en un diálogo con la filosofía y las ciencias humanas.

Un primer fundamento del capítulo son las reflexiones sobre la tecnología: se le reconoce su contribución al mejoramiento de las condiciones de vida, aunque también "dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero".

En la raíz de todo ello puede diagnosticarse en la época moderna un exceso de antropocentrismo: el ser humano ya no reconoce su posición justa respecto al mundo, y asume una postura centrada exclusivamente en sí mismo y su poder.

Es la lógica que conduce a la explotación infantil, el abandono de los ancianos, a reducir a otros a la esclavitud, a sobrevalorar las capacidades del mercado para autorregularse, a practicar la trata de seres humanos, el comercio de pieles de animales en vías de extinción, y de "diamantes ensangrentados". Es la misma lógica de muchas mafias, de los traficantes de órganos, del narcotráfico y del descarte de los niños que no se adaptan a los proyectos de los padres.

A esta luz, la encíclica afronta dos problemas cruciales para el mundo de hoy.  "En cualquier planteamiento sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo", pues "dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad."

La segunda se refiere a los límites del progreso científico, con clara referencia a los OGM, que son "una cuestión ambiental de carácter complejo". Si bien "en algunas regiones su utilización ha provocado un crecimiento económico que ayudó a resolver problemas, hay dificultades importantes que no deben ser relativizadas, por ejemplo "una concentración de tierras productivas en manos de pocos".

De ello deriva una lógica "usar y tirar" que justifica todo tipo de descarte, sea éste humano o ambiental, que trata al otro y a la naturaleza como un simple objeto y conduce a una infinidad de formas de dominio.

El papa Francisco piensa en particular en los pequeños productores y en los trabajadores del campo, en la biodiversidad, en la red de ecosistemas. Es por ello necesaria "una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre", a partir de "líneas de investigación libre e interdisciplinaria".

CAPÍTULO 4: «UNA ECOLOGÍA INTEGRAL»

"Laudato Si'" habla sobre la ecología humana

En este capítulo, el Papa habla sobre la ecología humana, ambiental económica social y cultural, es decir, integral. Por otra parte, también sobre la vida cotidiana y el principio del bien común como lo contrario a la individualidad social que impera. 

El núcleo de la propuesta de la encíclica es una ecología integral como nuevo paradigma de justicia, una ecología que "incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea". De hecho no podemos "entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida". Esto vale para todo lo que vivimos en distintos campos: en la economía y en la política, en las distintas culturas, en especial las más amenazadas, e incluso en todo momento de nuestra vida cotidiana.

La perspectiva integral incorpora también una ecología de las instituciones. "Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: "Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales".

Con muchos ejemplos concretos el papa Francisco ilustra su pensamiento: que hay un vínculo entre los asuntos ambientales y cuestiones sociales humanas, y que ese vínculo no puede romperse. Así pues, el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, porque "no hay dos crisis separadas, una ambiental y la otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental".

Esta ecología ambiental "es inseparable de la noción del bien común", que debe comprenderse de manera concreta: en el contexto de hoy en el que "donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos", esforzarse por el bien común significa hacer opciones solidarias sobre la base de una "opción preferencial por los más pobres". Este es el mejor modo de dejar un mundo sostenible a las próximas generaciones, no con las palabras, sino por medio de un compromiso de atención hacia los pobres de hoy como había subrayado Benedicto XVI: "además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional".

La ecología integral implica también la vida cotidiana, a la cual la encíclica dedica una especial atención, en particular en el ambiente urbano.

El ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y "es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad".

CAPÍTULO 5: «ALGUNAS LÍNEAS ORIENTATIVAS Y DE ACCIÓN»

"Laudato Si'" habla sobre la política internacional

Este  capítulo habla sobre el ambiente de la política internacional, así como de la necesidad de diálogo hacia nuevas políticas nacionales y locales, con el objetivo de favorecer debates honestos. La política y la economía deben dialogar para alcanzar acuerdos. 

Este capítulo de "Laudato Si'" afronta la pregunta sobre qué podemos y debemos hacer. Los análisis no bastan: se requieren propuestas "de diálogo y de acción que involucren a cada uno de nosotros y a la política internacional" y "que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo".

Para el papa Francisco es imprescindible que la construcción de caminos concretos no se afronte de manera ideológica, superficial :"Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente, donde es difícil alcanzar consensos. La Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política, pero invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideologías no afecten al bien común".

Sobre esta base el papa Francisco no teme formular un juicio severo sobre las dinámicas internacionales recientes.

Y se pregunta "¿por qué se quiere mantener hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo? "necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza global para toda la gama de los llamados "bienes comunes globales", dado que 'la protección ambiental no puede asegurarse sólo sobre la base del cálculo financiero de costos y beneficios.

Aun en este capítulo, el papa Francisco insiste sobre el desarrollo de procesos decisionales honestos y transparentes, para poder "discernir" las políticas e iniciativas empresariales que conducen a un "auténtico desarrollo integral".

Las Cumbres mundiales sobre el ambiente de los últimos años no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisión política, no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.

En particular, el estudio del impacto ambiental de un nuevo proyecto "requiere procesos políticos transparentes y sujetos al diálogo, mientras la corrupción que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente".

 CAPÍTULO 6 - «EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA»

 "Laudato Si'" apuesta por la educación en ecología

 El capítulo sexto apuesta por otro estilo de vida, especialmente enfocado a la educación en ecología, la alianza entre humanidad y medioambiente. Reflexionar sobre ecología es un primer paso, así como la modificación de hábitos en la vida cotidiana.

El capítulo final va al núcleo de la conversión ecológica a la que nos invita la encíclica. La raíz de la crisis cultural es profunda y no es fácil rediseñar hábitos y comportamientos. La educación y la formación siguen siendo desafíos básicos: "todo cambio requiere motivación y un camino educativo".

 

El punto de partida es "apostar por otro estilo de vida", que abra la posibilidad de "ejercer una sana presión sobre quienes detentan el poder político, económico y social". Es lo que sucede cuando las opciones de los consumidores logran "modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los modelos de producción".

No se puede subestimar la importancia de cursos de educación ambiental capaces de cambiar los gestos y hábitos cotidianos, desde la reducción en el consumo de agua a la separación de residuos o el "apagar las luces innecesarias". "Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo."

 Deben involucrarse los ambientes educativos, el primero "la escuela, la familia, los medios de comunicación".

 "La sobriedad, que se vive con libertad y conciencia, es liberadora", así como "la felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida."

 

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