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La Iglesia Matriz de Sullana - Principales Devociones

Los 236 años de la Iglesia Matriz de Sullana

 

 

TEMPLO MATRIZ DE LA "SANTÍSIMA TRINIDAD" DE SULLANA

Este templo pertenece a la parroquia de la Santísima Trinidad, a cargo de Sacerdotes Diocesanos.

Es un moderno y esbelto edificio de arquitectura neoclásica, con una torre de 42 metros de altura. La obra se inició en l942 y se inauguró el 8 de diciembre de 1945. En l960 se edificó lo que es la “nave” de la iglesia y en el campanario se colocaron dos enormes y hermosas campanas bautizadas con los nombres de “María Carmen” y "Trinidad", confeccionadas en España y una más pequeña construida en Italia en 1909 que recientemente la bajaron y la ubicaron a un costado del altar... tañe imponente en el momento de la Consagración. 

Campana Centenaria

Mi nombre es "María Carmen" y fui bautizada en 1960


Mi nombre es "Trinidad" y fui bautizada en 1960


 

NAVE DEL TEMPLO

La Parroquia Matriz Santísima Trinidad de Sullana

La parroquia Matriz Santísima Trinidad es más que un símbolo de fe para los sullaneros. Es un motivo para sentirse orgulloso. Por eso, los feligreses trabajan en las últimas semanas en la restauración de los techos y el sistema eléctrico del templo también conocido como “Iglesia Matriz de Sullana”.

El pasado 8 de junio, la Parroquia pues esta cumplió 236 años bendiciendo a esta importante provincia de la región Piura, que nació como curato en 1783 ... El templo actual fue construido en dos partes 1º la torre en 1945 con los Padres Pasionistas y luego la nave con los Padres Maristas después de 1952 quienes después 62 de haber cumplidad su labor misionera por esta tierras, la entregarón al Arzobispado de Piura, junto con el Colegio Parroquial "San Pedro Chanel" que  lleva el nombre de uno de sus principales Santos Mártires de su Congregación.

Para el párroco actual de Sullana, Manuel Curay Ochoa, la Iglesia Matriz forma parte importante de la historia de la ciudad: en ella que reposa la venerada imagen del patrono de Sullana, el “Señor de la Agonía”, y otras devociones propias de la feligresía católica.

“Es la iglesia madre. Aquí nacieron todas las iglesias y capillas que existen en la provincia. Primero era atendida por misioneros y sacerdotes; luego llegaron los padres pasionistas en el siglo pasado hasta llegar a los padres maristas. La iglesia es parte importante de la historia de la ciudad”, sostuvo el párroco.

Durante el periodo lluvioso que se registró en el norte del país, la iglesia Santísima Trinidad sufrió las consecuencias y su infraestructura se deterioró. Sin embargo, actualmente los fieles católicos de la provincia han iniciado una campaña para su restauración.

“Estamos mejorando el techo, los confesionarios y el sistema de electrificación. Además, hemos empezado una campaña para la renovación del piso. Hay que recalcar que la parte del hangar del templo no se va a cambiar, se va a pulir”,

El Señor de los Milagros

El sacerdote Curay manifestó también que “la principal devoción de la iglesia es el Señor de los Milagros que todos los años convoca a miles de fieles católicos y también está la Santísima Virgen en diferentes devociones”.

De igual manera, el párroco enfatizó en que todavía existe un tema pendiente, el cual -comentó- es revalidar al “Señor de la Agonía”.

Curay Ochoa afirmó en otro momento que haber asociado el 6 de enero con la Fiesta de Los Reyes, día central del patrono de Sullana, ha provocado que los sullaneros le den mayor importancia a la parte comercial que espiritual.

“Esto debe empezar a cambiar”, recalcó el sacerdote de la bicentenaria iglesia sullanera.

Es válido mencionar que la parroquia Santísima Trinidad fue fundada en 1783 cuando la ciudad era conocida como La Punta, que luego se convirtió en la ciudad de Sullana.

 

SEÑOR DE LA AGONÍA 

Es el auténtico patrono de Sullana. Esta imagen se encuentra en la iglesia matriz, exactamente, en la columna derecha, entrando por la puerta principal. 
Cuentan nuestros abuelos, que en la guerra con Chile, un sargento chileno, de apellido Balmaceda, odiado hasta por sus propios subordinados, llegó a Sullana con la intención de saquear el pueblo. Luego de entrar al pequeño ambiente del local de la municipalidad del entonces distrito de Sullana, al no encontrar nada de valor, los intrusos ocasionaron grandes destrozos. El sargento, endiablado, salió y se dirigió al templo, pensando que encontraría objetos religiosos de valor. Al llegar a la puerta del aposento sagrado, se encontró ante la imagen de Cristo que no era otra sino la imagen del Señor de la Agonía muy venerado por los cargadores y otros devotos de toda condición social. Balmaceda, un hombre rudo y despiadado, casi inhumano, no creía en nada y seguramente no tenía sentimientos religiosos, pero, ante la imagen de Cristo quedó como petrificado. Es probable que antes de embarcarse en la expedición chilena, su madre bendijo su partida ante un crucifico – Hijo actúa con justicia y que Dios te proteja - tal vez le dijo la buena mujer. Balmaceda, al encontrase frente al Cristo del Señor de la Agonía, revivió este lejano recuerdo. En el fondo del corazón tenía un resquicio de amor y bondad, que en ese momento afloró e invadió su ser, y ante la sorpresa de su guarnición, ordenó se rindiera culto a la sagrada imagen. Entraron al templo, estuvieron unos momentos. Nadie supo lo que sucedió, lo cierto que el sargento chileno ordenó a sus soldados la retirada, ante el asombro de algunos pobladores que miraban asustados a la tropa chilena y esperaban lo peor. Una vez que desaparecieron entre el polvoriento arenal, los lugareños entraron al templo, comprobando que todo estaba intacto. 
A partir de entonces, cada seis de enero se veneraba al Señor de la Agonía con mayor devoción, convirtiéndose en una festividad popular. En dicha fecha, su imagen era paseada por diferentes calles de Sullana. Llegaba hasta la capilla de la calle San Martín donde hoy existe una plataforma deportiva, allí pasaba la noche. Luego el Señor era llevado hasta las inmediaciones de la hoy plaza Checa para, despues, retornar a la iglesia. 
Esta fiesta popular de fervor religioso y espontánea veneración, duraba toda una semana con sus novenas y otras actividades. En la plaza de Armas se concentraban tómbolas, magos de la suerte, vendedores de exquisita comida y dulces, y otras diversiones, coincidiendo con la presencia de comerciantes provenientes de Ecuador, del sur del Perú, de nuestra sierra, que por la época, aún hoy, convergían masivamente en el lugar intercambiando sus productos, para luego seguir su camino. Era una festividad religiosa popular parecida a las que hoy se celebran en otros lugares del Perú, como el Sr. Cautivo, el Sr, de la Buena Muerte de Chocán, la Virgen de las Mercedes de Paita, por mencionar las más cercanas. 
Lamentablemente, a principios de la década del 60, la festividad se había convertido en una fiesta pagana. Desde entonces, el culto decayó.

Hoy se está retomando su culto y en la actualidad permanece junto al Altar del Templo  de la Iglesia Santísma Trinidad.

 

COSTUMBRES Y TRADICIONES

Sullana es una provincia que posee una estratégica ubicación geográfica, un rico historial, un buen clima, una variedad de recursos naturales así como una gran cantidad de costumbres y tradiciones, transmitidas de generación en generación por sus habitantes. Cabe resaltar la importancia de las mismas en el desarrollo de la provincia; ya que son estas las que le dan un toque de magia, esplendor y misterio haciendo de nuestra querida “Perla del Chira” una provincia encantadora. Para ello empezaré por definir claramente lo que son cada una de ellas, así tenemos que una costumbre es una práctica social arraigada, es decir, la repetición constante y uniforme de ciertos actos o acontecimientos que las personas realizan cada cierto tiempo, mientras que una tradición es todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes, considerándose así como tradicionales a las creencias y formas de expresión artísticas características de una comunidad.
Entre las principales costumbres y tradiciones que destacan en Sullana, podemos observar y vivir:

1.Los angelitos y las velaciones:

Es la festividad de todos los santos y de los difuntos, que se realiza 1 y 2 de noviembre, respectivamente, donde el pueblo encuentra modo de expansionar su devoción en un culto exagerado a la memoria de los muertos.La razón de acabarse materialmente, el fin de la carne, el misterio de la muerte, resultan impenetrables ideas en las hurañas mentes y forman todo un caos de supersticiones tradicionales, por lo que siempre tratan de olvidar tales temores y misterios con mucho ruido y

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 Los preparativos empiezan desde el mes de octubre, donde se hacen las compras para confeccionar coronas, ramitos y palmas, cuyo precio varía según el material empleado en su confección. Las más modestas son de alambre con flores de papel; siguen categoría las de harina de pan coloreada; y las más caras de hojalata pintada y adornada con simbólicas cabezas de angelitos. Desde entonces podemos observar el curioso aspecto que van tomando los mercados con estas pintorescas coronas.

Al 1° de Noviembre se le denomina Día de los Angelitos y es, en este día donde amanecen en los puestos especiales del mercado y en las dulcerías, los famosos “angelitos” que son unos dulces diminutos como símbolo de la porción humana que es un niño. Después, todos van al cementerio a “coronar” a los muertos llevando ramos de flores, rosas, velas que son colocadas en las tumbas de los niños, cuyas almas se cree están en el Cielo ensalzando a Dios, mientras que la mayoría de infantes que se encuentran el la Tierra degusta de estos pastelitos por todo el resto del día, ya que las madres o familiares que han perdido a sus hijos o parientes obsequian éstos a aquellos que tienen la edad del difunto.
El 2 de Noviembre, se le conoce como Día de las Velaciones donde la gente de los más remotos confines del departamento, acuden con fidelidad asombrosa a velar a sus finados, procurando permanecer el mayor tiempo posible al lado de sus muertos rezando durante toda la noche. En la Cruz Mayor, cobijados bajo los brazos extendidos del Cristo y como procurando hallar consuelo lloran y velan los deudos de aquellos que descansan lejos, bajo una tierra distante. Llegada la noche, se toma café y roscas de muerto, se bebe anisado para matar el miedo mientras otros rezan, o los más valientes, hasta refieren cuentos de penas.

2.El sepelio:

Consiste en trasladar al difunto desde la casa donde vivió o donde se “veló” hasta el cementerio, aco
mpañado por cierta cantidad de personas, evento que se conoce como cortejo fúnebre. Encabezando la marcha desfilan un grupo de niños portando flores, en ocasiones precedidos por vehículos que portan “arreglos” florales, en algunos casos participa una agrupación musical y dependiendo de la reputación del occiso, asisten delegaciones de instituciones con sus estandartes.

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El féretro es cargado por parientes o allegados que se van turnando para participar en el duelo. En ocasiones puede intervenir una hermandad religiosa que dirige los rezos y cantos relacionados al hecho, no faltando los llorones que ensalzan las virtudes que en vida tuvo el difunto.

3.El pelamiento: 

Es una costumbre donde se realiza la ceremonia de cortar el pelo de un niño por primera vez. Para esto, los padres seleccionan e invitan como padrinos a la gente más allegada y con buenos recursos económicos.

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La celebración generalmente se realiza a partir de las diez de la noche y consiste en que la madre sienta al “moñón” en una silla, rodeado por los padrinos; a la madrina le corresponde cortar el “moño mayor” que lo deposita en un plato y dinero en una bandeja; luego, sigue el padrino que corta otro pedazo de moño y coloca otra cantidad de billetes, que siempre es mayor que la anterior. A continuación empieza la fiesta que dura hasta el amanecer.

4.Mal de ojo “ojeado”:

Causado por la mirada fuerte de algunas personas que según se cree tienen el poder de “ojear”, ocurre generalmente en los lactantes y niños de corta edad, atribuyéndose también a espíritus malignos atraídos por la hermosura de un infante o por una gracia de éste. De aColocarle-una-pulsera-roja-para-combatir-el-mal-de-ojohí la costumbre de proteger a los niños vistiéndolos con ropa de telas coloradas y colocándole en la mano derecha chaquiras, amuletos, etc. prendidos en una cinta roja con lo que se desvían los malos espíritus que acechan a su alrededor.Los síntomas de un niño con “mal de ojo” son el llanto frecuente, intranquilidad, inapetencia, náuseas, vómitos y fiebre alta. Ante esto es necesaria la presencia de un santiguador que inmediatamente empieza con sus rezos haciéndole la señal de la cruz en la frente, en el pecho y del hombro izquierdo al derecho. Hay ciertos santiguadores que utilizan un huevo fresco de gallina, frotándolo en todo el cuerpo. Terminado el rezo se rompe el huevo y el contenido se vierte en un vaso con agua, al mismo tiempo que el santiguador exclama el daño que se le a hecho a la criatura.

5.El susto:

Se le conoce también como “mal de espanto” y por otros “daño”. Es una enfermedad neuro-psiquiátrica en la que el individuo es afectado por una emoción muy desagradable o de terror provocada por un golpe, o por apariciones imprevistas de animales dañinos, de bultos o sombras o de perros que asustan por la noche. Aunque los habitantes de las zonas rurales refieren que sucede por la “posesión de espíritus malos” en los cerros, el agua (espejismos, visiones), los animales o las huacas (antiguos cementerios tallanes). Los síntomas son el nsustoerviosismo y poco a poco se va adelgazando, para la cura de este mal se recurre al llamado curandero, que escoge los días martes y viernes por la noche para el tratamiento. En este se inician los rezos y le hacen tomar al paciente bebidas de hierbas hasta dormirlo, a la vez que ahuman el lugar con palo santo; luego le escupen el cuerpo con agua de hierba del espanto y le preparan bebidas para que tome durante un mes, con lo que el afectado se va sintiendo mejor hasta reponerse totalmente.Otroscuranderos curan el “susto” frotando en el cuerpo del asustado un trozo de alambre mojado con agua florida, a la vez que rezan, terminada la sesión entierran el alambre en las cenizas de un brasero, dejándolo hasta el día siguiente.



 


23/10/2018 06:51 Formación Religiosa Enlace permanente. sin tema

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